12 sept. 2009

DIA DEL BIBLIOTECARIO (ARGENTINA)

ODA AL BIBLIOTECARIO
Juan Carlos Rueda Santiago
jurueda@suagm.edu

Con sus larguísimos brazos de pulpo diligente
el bibliotecario riega girasoles,
enciende milenarias linternas,
reparte esperanza como pan dulce,
despierta estatuas de su sueño de oso.

Impopular, olvidado por el médico,
despreciado por el gerente,
de sus manos cultas cuelgan teoremas,
entre sus dedos hay diamantes,
esmeraldas, herramientas,
sinfonías, gritos, ideas,
fórmulas y explosiones,
temblores de tierra que hacen retractarse a los obispos,
revoluciones que siembran el temor
en las camas de los dictadores,
que hacen más anchos los caminos de la paz.

En el silencio conventual en que habita
ha probado gustosamente
las mieles tiernas de Neruda
y ha visto brillar los cabellos dorados del Pelida.
En las mañanas desayuna con Platón,
en las tardes cena con Dalí
y luego se va a su casa
enteramente complacido
de haber hecho el bien.

De tantos secretos, tornillos y poleas
que hacen girar al mundo,
de tantos cofres que guardan
el conocimiento de la vida misma,
el tímido bibliotecario es dueño de todas las llaves.


Los Orígenes de la Fecha


En la Gazeta de Buenos Aires, en 1810, edición del jueves 13 de septiembre, encontramos un artículo titulado EDUCACIÓN, firmado con el seudónimo Veritas. Algunos autores indican a Mariano Moreno como autor, otros a Manuel Belgrano, puesto que ya había publicado sobre el tema en su periódico Correo de Comercio, utilizando el mismo epígrafe.
En dicho escrito leemos, entre otras cosas, lo siguiente: “... ha resuelto la Junta formar una Biblioteca Pública, en que se facilite a los amantes de las letras un recurso seguro para aumentar sus conocimientos. Las utilidades consiguientes a una Biblioteca Pública son tan notorias, que sería excusado detenernos en indicarlas...”-“... por fortuna tenemos libros bastantes para dar principio a una obra, que crecerá en proporción del sucesivo engrandecimiento de este pueblo. La Junta ha resuelto fomentar este establecimiento...”

“... nombrando desde ahora por Bibliotecarios a el Dr. D. Saturnino Segurola y al Rvdo. P. Fray Cayetano Rodríguez..” y “... nombra por protector de dicha Biblioteca al Secretario de Gobierno Dr. Mariano Moreno...”

De este texto se desprende que el doctor Saturnino Segurola y Fray Cayetano Rodriguez, fueron los primeros bibliotecarios oficiales de la nueva era de la independencia de la República, aunque poco pueden realizar por la biblioteca. El Padre Segurola que es nombrado recién el 28 de diciembre, renuncia al cargo pocos días después.
Con fecha 30 de enero de 1811, en la misma nota de renuncia de Segurola , se encuentra la designación del P. José Luis Chorroarín, por solicitud de Mariano Moreno, como Bibliotecario. No se ha podido ubicar documentación que indique su designación como Director, pero sí existen distintas referencias que lo reconocen como tal. Fue pues el primer Director y también el primer Bibliotecario.
De la designación de Fray Cayetano Rodríguez no existe ninguna documentación al respecto. Si se sabe de sus tareas en el Convento de San Francisco.
Se contaba sólo con un local y dos bibliotecarios. Eran cinco habitaciones en los altos de la esquina de las hoy calles Moreno y Perú. Por entonces eran las calles de la Biblioteca y de los Representantes. Los dos bibliotecarios, en orden jerárquico: Fray Cayetano Rodríguez y Presbítero Saturnino Segurola. A los pocos meses, en 1811, otro sacerdote, Luis José Chorroarín, reemplazó a Cayetano Rodríguez. Los cargos se denominaban primer y segundo bibliotecario. Y esto era todo; a partir de allí el ingenio tendría que ser el principal capital. Y lo fue.

Extracto de El Negro de la Biblioteca (Por José Luis Trenti Rocamora)

En enero de 1811 asumió la dirección Luis Chorroarín, y bajo su dirección la Biblioteca Pública abre sus puertas el 16 de marzo de 1812. Chorroarín mantendría en el cargo hasta 1821, cuando mediante un decreto de Martín Rodríguez fue reemplazado por Saturnino Segurola. Desde 1822 a 1828 ejerció el cargo Manuel Moreno, hermano de Mariano.

El 5 de octubre de 1884 fue designado el primer Director Nacional, y desde ese momento es conocida oficialmente como Biblioteca Nacional.

En 1954 se dicte el decreto 17.650/54 estableciendo que el día 13 de septiembre se conmemore en todo el país el “DÍA DEL BIBLIOTECARIO”, como un homenaje a la labor de los bibliotecarios en favor de la comunidad. El presidente Arturo U. Illía, mediante decreto 3.114/64, complementa el anterior decreto nº 17.650/54.

Gracias Daniel

Fuente