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16 oct 2014
2 mar 2012
Del papiro a los blogs, una historia sin fin
La crítica literaria goza de una venerable antigüedad. Según Philo de Biblos, mitógrafo del siglo segundo de nuestra era, cuando se establecieron las primeras sociedades, el dios Thot les ofreció simultáneamente el arte de la escritura y el de comentar el texto escrito. No sabemos exactamente a cuándo remonta el generoso gesto, pero uno de los documentos griegos más antiguos, un papiro del siglo quinto antes de Cristo, se presenta como la crítica o reseña de un texto órfico. Al menos desde entonces, pocos son los escritos que no han merecido la atención de un crítico: erudito, banal, esclarecedor, disuasivo, ingenuo, arbitrario. Los bibliotecarios de Alejandría ofrecían a sus lectores reseñas de los libros que, en su opinión, eran los mejores. Nacieron así los cánones, las listas anotadas de obras que consideramos clásicas. Gracias a ellas, el lector quedaba de alguna manera a la merced del crítico. En el siglo cuarto de nuestra era, el célebre gramático Aelio Donato quiso devolver al lector la libertad (y la responsabilidad) de juzgar el texto original, sin dejarse intimidar por las reseñas. Ofreciendo una serie de comentarios diversos de un mismo texto clásico, Donato sugirió que el lector debía ensayar estas varias opiniones, y aceptar o rechazarlas tal como un usurero avisado juzga si una moneda es verdadera o falsa. Unos diez siglos después, en pleno Renacimiento, el número de críticas sobre cualquier libro ya era tal que el lector en busca de esclarecimiento o guía sentía que le era casi imposible acceder al original. El gran humanista Battista Guarino observó que, con la invención de la imprenta y la proliferación de publicaciones, la crítica literaria era quizás tarea inútil y que más le valía al crítico ocuparse de escribir obras propias. "La lectura de críticas", opinó Guarino, "puede hasta dañar la mente, ya que le hace perder el gusto de explorar el texto por su cuenta". Más tarde, a principios del siglo diecinueve, Coleridge observaría que "los críticos son personajes que hubiesen elegido ser poetas, historiadores, biógrafos, etcétera, si hubiesen podido serlo; han probado su talento en uno u otro campo y han fallado, y es así como se han vuelto críticos". Quizás esto sea cierto en el caso de los dos críticos que reseñan la biblioteca de Alonso Quijano, y que hablan como poetas y novelistas frustrados. El cura, que admite ser amigo de un cierto Miguel de Cervantes, no deja que la amistad perturbe su juicio crítico y dice, a propósito de La Galatea, que "tiene algo de buena invención; propone algo, y no concluye nada". Cervantes no fue el único autor que reseñó su propia obra: Walt Whitman, por ejemplo, con enternecedora vanidad, escribió ditirámbicos comentarios anónimos de su Hojas de hierba; fueron los únicos que aparecieron cuando el libro fue publicado. Fuera del campo de la filología y del exhibicionismo ¿existe un rol para el crítico? En el mejor de los casos, el rol de esclarecedor, eso que los franceses llaman passeur,o sea, alguien que ofrece a otros lectores sus propios descubrimientos. Los literatos reunidos en los salones de la Francia prerrevolucionaria, los románticos amigos inquietos por el joven Werther, los exilados de la dictadura de Rosas esperando en la Banda Oriental la derrota del tirano, la familia del tío Vania abrumados de tedio en la aislada dacha, el entusiasta Eça de Queiroz rememorando a Fradique Mendes, todos buscaban con ansiosa curiosidad las reseñas de estos passeurs que aparecían en revistas como Le Moniteur Universel, Die Horen, La semana, Literaturnaya Gazeta, Revolução de Setembro. En estas publicaciones, y en tantas otras que les sucedieron, los lectores descubren a sus futuros amores literarios. Además de arqueólogo, de cartógrafo y de espía, el crítico literario tiene algo de Celestina. Si bien hoy su actividad ya no se ejerce exclusivamente en la página impresa sino sobre todo en revistas electrónicas y en blogs personales, el crítico conserva todavía buena parte de sus antiguas funciones y su prestigio. Es cierto que en la red universal en la cual todos somos (o creemos ser) críticos, es más difícil encontrar una voz respetable y creíble, pero la tarea no es imposible. Quizás sea útil recordar la advertencia de Donato, y responsabilizarnos nuevamente, activamente, por nuestras lecturas, sin confiar a ciegas en las reseñas publicitarias ofrecidas por Amazon y comercios similares. Aun así, la opinión de ciertos críticos ayuda. Cuando Max Brod escribió sobre los primeros textos publicados por Kafka, cuando Ezra Pound destacó el genio de T. S. Eliot en La tierra baldía, cuando Enrique Pezzoni reseñó Otras Inquisiciones de Borges, cuando Ángel Rama insistió sobre la importancia de Cien años de soledad, cuando el bloguero William Irigoyen recomendó la obra novelística de Cees Nooteboom, no sólo estaban dando su opinión sobre estos autores. A través de sus propias lecturas estaban enseñándonos a ser más atentos, más perspicaces, más inteligentes, es decir, a leer mejor.
Alberto Manguel (Buenos Aires, 1948) ha publicado recientemente Conversaciones con un amigo (traducción de Pedro B. Rey. Introducción de Claude Rouquet. Páginas de Espuma, 2011. 256 páginas. 14 euros) y Bibliotecas (Gobierno de Navarra, 2011. 96 páginas. 8 euros). www.alberto.manguel.com.
9 jun 2011
Descubren una historia real que pudo inspirar a Shakespeare para su Ofelia

Un experto de la Universidad de Oxford ha encontrado documentación de una historia real que pudo haber inspirado al dramaturgo William Shakespeare el triste final de Ofelia en su "Hamlet".
Steven Gunn ha descubierto el documento de un forense de la época sobre una niña llamada Jane Shaxspere, posiblemente una prima del gran escritor isabelino, que se ahogó en 1569 al caer al agua cuando recogía flores junto a la represa de un molino cerca de Stratford upon Avon, ciudad natal de Shakespeare.
Gunn, que participó en un proyecto de cuatro años de académicos de la Universidad de Oxford sobre posibles fuentes de inspiración del poeta y dramaturgo, cree que hay una gran similitud entre la suerte que corrió aquella niña y la muerte de una Ofelia enloquecida al caer en las aguas profundas de un río.
El informe forense, escrito originalmente en latín, describe la muerte de Jane Shaxspere, de dos años y medio, que se ahogó al caer en un arroyo junto a la represa de un molino mientras cogía flores.
Las lagunas biográficas existentes en la biografía de Shakespeare hacen muy difícil saber con certeza si una prima u otra pariente suya murió ahogada cuando el futuro escritor era todavía un muchacho que vivía en Stratford.
Pero Emma Smith, de la Universidad de Oxford, citada hoy por la BBC, dice que es muy probable que Shakespeare hubiera tenido conocimiento de aquel suceso, que resurgió en su mente mientras escribía la poética escena de la muerte de Ofelia, que ha inspirado desde entonces a poetas y pintores como el prerrafaelita John Everett Millais.
Hay otras teorías sobre la posible inspiración para el personaje de Ofeslia, incluida la historia de la muerte, también ahogada en el río Avon cerca de Stratford, de Katharine Hamlet, diez años después de la de Jane Shaxspere.
El proyecto de investigación de la Universidad de Oxford ha revelado muertes por las más diversas causas durante la época isabelina, entre ellas las de algunas personas devoradas por osos o en accidentes de arqueros.
18 abr 2011
MARGINALIA (BIS)

Cuando escribí el artículo Marginalia, acerca delcontrovertido tema de escribir en los libros y mi propia experiencia al respecto, lo hice inspirada por un artículo que había leído en el New York Times en el que se hablaba de esta práctica (el artículo, de Sam Anderson, se centraba más en el ejercicio deescribir en los márgenes como práctica referencial, hecha para uno mismo; sin embargo para mí y para otros “anotadores”, como para los amantes y amigos del siglo XIX, se trata de una práctica social). Debe de ser un tema bastante llamativo porque semanas después de enviar mi texto encontré otra referencia al respecto por parte de otro articulista del mismo periódico, que también hacía mención de obras que han tratado, de una manera u otra, esta costumbre más o menos polémica.
Este segundo artículo, de Pamela Paul, nos presenta algunas publicaciones interesantes acerca de este tema. La reciente obra de Matthew Grenby, The Child Reader: 1700-1840 (El niño lector: 1700-1840), se centra en las anotaciones de lectores infantiles, y sus curiosas percepciones y arreglos del texto en el que se estaban concentrando. Uno no puede dejar de pensar que sería tal vez más interesante saber qué anotan los niños de nuestro tiempo, quienes, a pesar de la imposición escolar de mantener los libros impolutos, siguen garabateando en sus páginas. Reconozco que mis propios libros de texto están repletos de anotaciones y dibujos, algo que me encanta redescubrir ahora que han pasado los años. La sensación de libertad y rebeldía al trasladar esta destructiva costumbre a los libros de ficción fue importante, algo así como comenzar a colorear los dibujos saliéndome de las líneas, o a escribir poesía que no rimase. Los libros perdían su inocencia, su pureza, pero precisamente esto les proporcionaba vida, experiencia.
La obsesión por los márgenes puede llegar, sin embargo, a ser enfermiza. Paul nos habla también del tratado Marginalia de H. J. Jackson, que reúne miles de anotaciones de escritores conocidos. Curioso, pero lejos de ser apasionante. Aunque dichas notas puedan darnos cierta información sobre la personalidad e intereses de dichos autores,no son tan inspiradoras como pueden ser las notas de nuestros propios conocidos o nosotros mismos (reencontrarse con una anotación propia es, frecuentemente, bucear en los recuerdos y en el mismísimo subconsciente, de una forma parecida, pero más sutil, a la de un diario). Lo que sí es llamativo de esta obra de Jackson es su narración de la “guerra” existente entre los anotadores y los bibliófilos, entre los que garabateaban y los que consideraban dicho garabateo pecado mortal; el enfado de De Quincey con Wordsworth cuando éste le devolvió un libro prestado lleno de marcas de mantequilla es, seguramente, muy razonable, pero hay una gran distancia entre los que simplemente no sienten aprecio físico por el libro y aquellos que llevan su aprecio a límites distintos. El amor hacia el libro se demuestra, sin duda, de diferentes maneras; como el amor, la afición por el libro puede ser de respeto, virginal y platónico, casi religioso, o puede ser terrenal, pecaminoso, repleto de lujuria, con un fálico lápiz (o, perversión de las perversiones, un bolígrafo) para impregnar a la obra de nuestros pensamientos, opiniones y persistente creación de recuerdos.
8 abr 2011
MEDIO PAN Y UN LIBRO

Medio pan y un libro.
Alocución de Federico García Lorca al pueblo de Fuente Vaqueros (Granada) en septiembre de 1931:
"Cuando alguien va al teatro, a un concierto o a una fiesta de cualquier índole que sea, si la fiesta es de su agrado, recuerda inmediatamente y lamenta que las personas que él quiere no se encuentren allí. «Lo que le gustaría esto a mi hermana, a mi padre», piensa, y no goza ya del espectáculo sino a través de una leve melancolía. Ésta es la melancolía que yo siento, no por la gente de mi casa, que sería pequeño y ruin, sino por todas las criaturas que por falta de medios y por desgracia suya no gozan del supremo bien de la belleza que es vida y es bondad y es serenidad y es pasión.
"Por eso no tengo nunca un libro, porque regalo cuantos compro, que son infinitos, y por eso estoy aquí honrado y contento de inaugurar esta biblioteca del pueblo, la primera seguramente en toda la provincia de Granada.
"No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos. Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio de Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social.
"Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede, que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su hambre fácilmente con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene ansia de saber y no tiene medios, sufre una terrible agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita y ¿dónde están esos libros?
"¡Libros! ¡Libros! Hace aquí una palabra mágica que equivale a decir: «amor, amor», y que debían los pueblos pedir como piden pan o como anhelan la lluvia para sus sementeras. Cuando el insigne escritor ruso Fedor Dostoyevsky, padre de la revolución rusa mucho más que Lenin, estaba prisionero en la Siberia, alejado del mundo, entre cuatro paredes y cercado por desoladas llanuras de nieve infinita; y pedía socorro en carta a su lejana familia, sólo decía: «¡Enviadme libros, libros, muchos libros para que mi alma no muera!». Tenía frío y no pedía fuego, tenía terrible sed y no pedía agua: pedía libros, es decir, horizontes, es decir, escaleras para subir la cumbre del espíritu y del corazón. Porque la agonía física, biológica, natural, de un cuerpo por hambre, sed o frío, dura poco, muy poco, pero la agonía del alma insatisfecha dura toda la vida.
"Ya ha dicho el gran Menéndez Pidal, uno de los sabios más verdaderos de Europa, que el lema de la República debe ser: «Cultura». Cultura porque sólo a través de ella se pueden resolver los problemas en que hoy se debate el pueblo lleno de fe, pero falto de luz".
Septiembre de 1931
26 mar 2011
EL USO DE LAS MAYÚSCULAS
No tengo ninguna duda, que se trata de la más completa edición sobre ortografía publicada en los países hispanohablantes y que puede calificarse de admirable en muchos sentidos.
Durante cerca de tres meses he revisado las más de mil actividades –el mayor banco de ejercicios ortográficos autocorregibles en lengua española disponible gratuitamente en Internet- , así como las distintas secciones educativas contenidas en las páginas de esta web, donde el estudiante se autoevalúa constantemente y, por consiguiente, la autoevaluación ayuda a saber como ningún otro recurso, con qué reglas tiene errores más frecuentes, a la par, que facilita la explicitación de hipótesis y la formulación de regularidades sobre el uso de la mayúscula y la minúscula, a partir de un conjunto de estrategias didácticas encaminadas a conseguir un aprendizaje efectivo, todo arropado con concursos, juegos de letras, test de evaluación, pruebas de velocidad lectora y de comprensión escrita.
Sin embargo, había que elegir una propuesta de nuevas actividades que recogieran las reformas introducidas y, con este objetivo, he tomado como referencia la polémica que ha generado el uso de mayúsculas y minúsculas, a la que la nueva ortografía dedica casi 80 páginas, por aquello de que <>, lo que provoca dudas y suscita el debate.
Habría que decir que hay novedades que han pasado desapercibida en los medios de comunicación. No obstante, habría que mencionar, a grandes rasgos, entre otras, las siguientes:
* En los mensajes de móvil y chats, muchas personas prescinden de usar las mayúsculas, quizás por las dimensiones del soporte (con teclados y pantallas reducidos) como por la restricción a un número limitado de caracteres por mensaje, tal vez, recurriendo muy a menudo a las abreviaciones gráficas condicionada, igualmente, por aquello de que la rapidez prima sobre la pulcritud; sin embargo, las academias dejan muy claro que estas actuaciones no debe extenderse al correo electrónico, en lo referido a la correcta distribución de mayúsculas y minúsculas.
* Se recomienda evitar la escritura íntegra en el ámbito de las comunicaciones electrónicas en letra mayúscula, puesto que la escritura íntegra en mayúsculas equivale a gritar y, por tanto, en las normas de cortesía establecidas para las comunicaciones en Internet, suele recomendarse evitar su empleo, pues se considera de mala educación, además de que hace más fatigosa y lenta la lectura.
* No se podrán escribir con mayúscula inicial las fórmulas de tratamiento y los sustantivos que designan títulos nobiliarios, dignidades y cargos (ya sean civiles, militares, religiosos, públicos o privados), por lo que habrá que poner sencillamente majestad, el rey, la ministra de Defensa, el general o el papa.
* Hay que evitar la mayúscula inicial en don, doña, fray, sor santo/ta, excelencia, señoría o vuestra merced, licenciado/da aunque se admite en los tratamientos protocolarios de las más altas dignidades (su santidad, su majestad, su excelencia), pero solo cuando no van seguidos del nombre propio: La recepción a Su Santidad será en el palacio arzobispal; pero es obligada la minúscula, si se acompaña del nombre propio: Esperamos la visita de su santidad Benedicto XVI.
* Los personajes de ficción irán siempre con mayúscula (Juanita la Larga, Harry Potter, Mafalda) y también lo harán aquellos formados por nombres comunes o un grupo nominal cuando se utilizan como nombres propios de un personaje: Caperucita Roja, el Gato con Botas, la Ratita Presumida.
* Se impone la minúscula en casos como península ibérica, cordillera andina, meseta castellana, islas británicas o golfo pérsico, ya que en la nueva ortografía para referirse a un accidente geográfico se emplea el sustantivo genérico seguido de un adjetivo derivado del topónimo al que dicho accidente corresponde, tanto el sustantivo genérico como el adjetivo se escriben en minúscula. Sin embargo, es necesario diferenciar estos casos de aquellos en los que el adjetivo va con mayúscula inicial por no derivar del topónimo previo, como en mar Mediterráneo, islas Canarias, etc.
* La nueva Ortografía de la lengua española se reafirma en que el empleo de la mayúscula no exime de poner la tilde cuando así lo exijan las reglas de acentuación gráfica: CÓRDOBA, Álvaro. Del mismo modo, las letras mayúsculas se escribirán con diéresis si así les corresponde: ANTIGÜEDAD, PINGÜÍNO.
Por último, la sección que ahora se pone en marcha sobre “El uso de las mayúsculas”, con más de 50 ejercicios interactivos, recoge el mayor número de reglas y recomendaciones posibles, a sabiendas, de que: “es a todas luces imposible prever y explicar todos los contextos en los que quien escribe puede optar por utilizar la mayúscula o la minúscula en función de variables muy diversas, sin que, en rigor, ninguno de los dos usos pueda considerarse incorrecto”.
Juan Antonio Marín Candón
23 mar 2011
MARGINALIA

Uno de mis libros favoritos es El ladrón de cuerpos, de Anne Rice. Antes de que os llevéis las manos a la cabeza, en un claro concierto de gritos, haré una aclaración: es uno de mis libros favoritos, entendiendo “libro” como una entidad única física de tapa dura, más de doscientas páginas y papel ahuesado. Y es que no me refiero a la obra de Anne Rice en sí, poco disfrutable a partir de mis quince años, sino al libro en concreto que ha pasado por mis manos y por las de muchas otras personas.
Ahí radica, precisamente, mi amor por la obra. Con El ladrón de cuerpos hice algo que he hecho pocas veces con un libro. Aparte de invertir mi paga juvenil de varias semanas en un libro de tapa dura y papel deliciosamente poroso, me decidí a hacer algo que me parecía, hasta entonces, pecado: me decidí a escribir en el libro. Y no sólo tenía mi propia marginalia, mis notas en márgenes a lápiz, sino que me dediqué a prestar el libro a la mayor cantidad de personas posible, y a animarles a que ellos mismos también incluyeran pensamientos e impresiones, a lápiz (o incluso, ¡herejía!, a bolígrafo), del libro. Pretendía crear una especie de obra coral, donde la voz del autor era sólo una más en una masa tremenda de pequeños autores/lectores que se sintieran libres de comentar, a su juicio y libertad, lo que se les viniera a la cabeza respecto a la obra en sí. El resultado fue un libro único, maravilloso, donde yo leía no sólo una crónica vampírica, sino una crónica de lectores, un poco como una edición crítica, sin tanta pedantería y datos extravagantes y con más sinceridad e improvisación.
Es posible que algunos bibliófilos se vean reconocidos con esta anécdota: es posible que ellos también tengan libros maltrechos y violados donde figure la letra ajena; también es posible que algunos se sientan insultados; quiénes somos nosotros, después de todo, para mancillar la pureza del libro. Pero ésta debe de ser una práctica más extendida de lo que creemos, ya que muchos lectores electrónicos tratan de imitarla: ofrecen la posibilidad de anotar, de crear contenidos extra para lo que leemos. Sin embargo, hasta que consigan imitar a la perfección la sensación física de tomar el lápiz entre los dedos y deslizarlo, a tropiezos, sobre el desigual papel, nos sentiremos como cada vez que hemos de usar un lápiz electrónico sobre una pantalla: inseguros, temerosos de que nuestra firma no sea reconocible. Aunque hablamos siempre del fetichismo del libro tradicional, del olor y la textura del papel frente a lo antiséptico de la opción electrónica, me temo que éste es uno de los aspectos donde el hiperenlace es nuestro aliado: imaginad un libro donde podríamos hacer aparecer notas de otros lectores, de críticos profesionales o incluso del propio autor. Es innegable que la conexión a internet podría hacer del e-book un sustrato para miles de niveles de información, de la misma manera que es innegable que nos agarramos, con una nostalgia casi enfermiza, a una hermosa noción de libro táctil, realizado en imperfecto papel, maleable tinta y tangibles hilos de costura, en un surco intermedio entre una generación pasada, abrazada a la época pre-informática y una generación futura donde los libros, posiblemente, sean tan inútiles y extraños como para nosotros son los códices medievales: hermosos pero frágiles, sensuales recuerdos del pasado.
22 mar 2011
DÍA MUNDIAL DE LA POESÍA

Tres niñas de Indonesia compusieron poemas con ocasión del Día Mundial de la Poesía. Foto/UNESCO VOICES_No19.
«El mensaje de los poetas, a menudo testigos de excepción de las profundas transformaciones políticas y sociales de la historia, es imperecedero. Sus textos nos invitan a forjar una paz duradera en las conciencias, a replantearnos la relación del hombre con la naturaleza y a fundar un humanismo que se nutra de la singularidad y a la vez de la diversidad de los pueblos. Es una empresa difícil, que exige la participación de todos en escuelas, bibliotecas e instituciones culturales. Como dijo el poeta Tagore, de cuyo nacimiento celebramos este año el sesquicentenario, «mis días se me han ido afinando las cuerdas de mi arpa».».
Mensaje de la Sra. Irina Bokova, Directora General de la UNESCO, con motivo del Día Mundial de la Poesía, 21 de marzo de 2011
La poesía contribuye a esta diversidad creativa al cuestionar de manera siempre renovada la manera en que usamos las palabras y las cosas, nuestros modos de percibir e interpretar la realidad. Merced a sus asociaciones y metáforas, y a su gramática singular, el lenguaje poético constituye, pues, otra faceta posible del diálogo entre las culturas. Diversidad en el diálogo, libre circulación de las ideas por medio de la palabra, creatividad e innovación: es evidente que el Día Mundial de la Poesía es también una invitación a reflexionar sobre el poder del lenguaje y el florecimiento de las capacidades creadoras de cada persona.
Cada año, el 21 de marzo, la UNESCO celebra el Día Mundial de la Poesía. La decisión de proclamar el 21 de marzo como Día Mundial de la Poesía fue adoptada durante la 30ª reunión de la UNESCO celebrada en París en 1999.
De acuerdo con la decisión de la UNESCO, el principal objetivo de esta acción es sostener la diversidad de los idiomas a través de la expresión poética y dar a los que están amenazados la posibilidad de expresarse en sus comunidades respectivas. Por otra parte, este Día tiene por objeto apoyar la poesía, la vuelta a la tradición oral de los recitales de poesía, promover la enseñanza de la poesía, el restablecimiento del diálogo entre la poesía con las demás manifestaciones artísticas, como el teatro, la danza, la música, la pintura y así sucesivamente, el apoyo a los pequeños editores y crear una imagen atractiva de la poesía en los medios de comunicación para que el arte de la poesía ya no se considera una forma anticuada de arte, sino uno.
La UNESCO anima a los Estados Miembros a tomar parte activa en la celebración del Día Mundial de la Poesía, tanto a nivel local como nacional, con la participación activa de las Comisiones Nacionales, las ONG y las instituciones públicas y privadas interesadas (escuelas, ayuntamientos, comunidades poéticas, museos, asociaciones culturales, editoriales, autoridades locales y así sucesivamente).
22 dic 2010
EL QUIJOTE EN YOU TUBE
No os vamos a sorprender si os decimos que El Quijote es la obra más conocida de la literatura española y que es símbolo de toda la grandeza que encierra uno de los idiomas más hablados, vivos y fascinantes de todo el mundo.
Todos los años se realiza una lectura ininterrumpida del Quijote, de viva voz y presencial, acto al cual se acerca muchísima gente y que ya en años anteriores hizo uso de Internet para compartir la experiencia con varias sedes del Instituto Cervantes. Se ve que la idea de unir la tradición del Quijote con las últimas tecnologías de comunicación ha tenido éxito y este año se nos anuncia El Quijote 2.0.
La RAE y la Asociación de Academias de la Lengua Española se han puesto de acuerdo con YouTube para conseguir la lectura del Quijote más multitudinaria e internacional de la historia, una apuesta sincera por la tecnología y las redes sociales que acerca a unas instituciones centenarias al mundo social del siglo XXI.
Participar es muy sencillo y cualquiera puede hacerlo, siempre y cuando, como requisito previo, se disponga de un ordenador, una conexión a internet y una webcam -o cámara de cualquier tipo-. Vamos a explicaros cómo hacerlo para que podáis formar parte de esta gran ocasión.
Lo primero es entrar en la página web de El Quijote en YouTube, la cual podéis encontrar aquí. Luego tenéis que introducir vuestro usuario de YouTube o bien registraros, no cuesta más que un minuto. Automáticamente pasaréis al segundo paso, en el que se os mostrará el texto de El Quijote que se os ha asignado. A partir de ese momentotendréis seis horas para subir el vídeo de vuestra lectura a YouTube.
Antes de grabaros, con una webcam es lo más sencillo, pero serviría con una cámara normal, siempre que luego podáis pasar el archivo al ordenador, es aconsejable practicar un poco: leer en voz alta un par de veces el texto, imprimirlo para leerlo con mayor comodidad o no ponerte nervioso son algunas de las recomendaciones que podéis encontrar en la ayuda de la web.
Una vez os hayáis grabado lo único que tenéis que hacer es subir el vídeo a YouTube. Desde el mismo sitio de El Quijote tenéis un enlace que os llevará a la pantalla de subida de vídeo -o de grabación directa con una Webcam, si es que tenéis-, donde os detallan los puntos más técnicos, algo que, para una grabación tan corta y sencilla, no debería daros problema alguno.
Nosotros ya tenemos nuestro fragmento preparado, ¿a qué estáis esperando para haceros con el vuestro? Dad la bienvenida al Quijote a nuestro siglo XXI.
Más información: El Quijote en YouTube [sitio oficial]
27 oct 2010
QUIJOTE INTERACTIVO - BIBLIOTECA NACIONAL DE ESPAÑA
http://quijote.bne.es
El Quijote interactivo es un proyecto que permite un acercamiento innovador a la primera edición de la obra cumbre de Cervantes, conservada en los fondos de la Biblioteca Nacional de España. Gracias a esta iniciativa es posible disfrutar del Quijote como si tuviera el libro en sus manos, al tiempo que se puede acceder a contenidos multimedia que ayudan a contextualizar la obra. Se ha partido de la digitalización a muy alta calidad de los ejemplares que conserva la BNE de la primera edición del Quijote: la de Madrid de 1605 y la de Madrid de 1615; alrededor de esta nueva digitalización se ha construido un portal interactivo al que se han incorporado mapas, ilustraciones, grabados y otros contenidos procedentes de 43 ediciones distintas del Quijote y de otras 21 obras más, todas pertenecientes a la BNE.
1 may 2010
El volcán que provocó dos clásicos de la literatura de terror
1816 ha pasado a los anales de Europa como el año sin verano, debido a que en la otra punta del mundo, en Indonesia, estalló el volcán Tambora.
Los efectos: un estío con un tiempo de perros y lluvias abundantes. Los que entonces veraneaban lo resolvieron como pudieron. Un grupo de amigos reunidos en una villa de Suiza, mataron el hastío inventando historias de miedo.
De aquel reto intelectual nacieron “Frankenstein” de Mary Shelley y “El vampiro” de John Polidori.
Sumbawa es una isla indonesia que mide 280 kilómetros de punta a punta. Al norte está el volcán Tambora. Entre el 10 y el 11 de abril de 1815, la caldera explotó con una virulencia espantosa. Antes del episodio, la montaña se levantaba 4330 metros sobre el mar; después, 2850. En 24 horas se generó una nube de cenizas que tapó el sol dos días y que se expandió por medio millón de kilómetros a la redonda* (sic).
* A menos que se refiera a km2, entiendo que es una errata. La luna está a menos de medio millón de kilómetros.
Hubo tsumanis (hoy curiosamente la isla es el paraíso de los surferos por sus olas), fallecieron decenas de miles de personas y se arruinaron las cosechas; en la isla y en otra cercana se registraron miles de fallecimientos por hambre. Las puestas y salidas de sol adquirieron tonalidades purpúreas.
Estos efectos se prolongaron hasta 1816, y se lo conoció el año sin verano por las bajas temperaturas y las constantes precipitaciones. Para los europeos el clima no era el problema principal, sino cómo oraganizarse tras la guerras napoleónicas. Pero a los que veraneaban se les estropeó la fiesta.
Por ejemplo, a los inquilinos de Villa Deodati, en Ginebra.
Imagen sacada de el verano de 1816
En junio coincidieron allí el poeta Lord Byron y su amante Claire Clairmont;
el también poeta Percy Bysshe Shelley y su esposa Mary*;
*(más conocida por el apellido de su marido; la verdadera Mary Wollstonecraft fue su madre: escritora y una de las inciadoras del pensamiento feminista y del movimiento sufragista).
y el médico personal del noble, John Polidori.
La noche de día 16 estaban en el caserón sin poder poner un pie fuera porque estaba cayendo una lluvia torrencial. Y a Byron se le ocurrió una forma de matar el tiempo que estaba alterado por un volcán indonesio: les leyó historias alemanas de fantasmas. Luego, propuso a sus compañeros escribir la narración más terrorífica posible.
La cosecha fue fructífera. De aquella noche cercenada por la tormenta nacieron criaturas que trascendido al tiempo. Mary, que ha pasado a los libros de literatura con el apellido de su marido, Shelley, inventó a Frankenstein; el engendro devuelto a la vida.
Y Polidori dio vida a un relato que se llamó El Vampiro. Por cierto, Polidori y Byron no se tragaban y el noble le menospreciaba. Tuvo mal final, casi tanto como el protagonista de su cuento: se suicidó ingiriendo ácido prúsico. Fue un hombre desgraciado, al que tanto Byron como Mary Shelly llamaban “el pobrecito Polidori”.
1816 fue el año sin verano y el mal tiempo hizo agudizar el ingenio. El pintor Turner lo reflejó en algunas de sus obras, y el mismo Byron le didicó un poema a tan extraña climatología:
Tuve un sueño que no fue un sueño
El sol se había extinguido y las estrellas
vagaban a oscuras en el espacio eterno
Sin luz y sin rumbo, la helada tierra
oscilaba ciega y negra en el cielo sin luna
Llegó el alba y se fue
Y llegó de nuevo, sin traer el día
Y el hombre olvidó sus pasiones
en el abismo de la desolación
Con semenjante tiempo, no es extraño que los hijos de aquel verano marcado por un volcán indonesio fueran “Frankenstein” y “El Vampiro”.
* La historia fue fantásticamente adaptada al cine el la película Remando al viento, de Gonzalo Suárez, en 1998.
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• Santiago Tarín. Volcanes y monstruos. La Vanguardia, martes, 27 de abril de 2010.
Como me ha interesado el tema, reproduzco aquí el artículo y le he añadido enlaces de referencia a modo de bibliografía para complementarlo, alguna nota al pie para aclarar o aumentar la información y enlaces a los textos citados.
Por desgracia, no es habitual en los diarios digitales incluir enlaces enriquecedores.
• Frankenstein en el Proyecto Gutemberg
• Mary Shelley's Frankenstein. Incluye el texto anotado.
• El vampiro de John Polidori. Incluye texto.
• El vampiro, de Polidori, en experimento lovecraft
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