26 de mar. de 2011

EL USO DE LAS MAYÚSCULAS

Decía el nuevo director de la Real Academia Española (RAE), José Manuel Blecua, que los cambios y recomendaciones introducidos en la recién presentada Ortografía de lengua española "serán asimilados en cuanto se empiecen a enseñar en las escuelas". De ahí, que hayamos afrontado la puesta al día del método reglasdeortografia.comde manera inmediata, modesta, seria y responsable con el fin actualizar los contenidos de esta web, ante la propuesta más panhispánica de la historia, que acaban de lanzar las academias de la lengua.
No tengo ninguna duda, que se trata de la más completa edición sobre ortografía publicada en los países hispanohablantes y que puede calificarse de  admirable en muchos sentidos.
Durante cerca de tres meses he revisado las más de mil actividades –el mayor banco de ejercicios ortográficos autocorregibles en lengua española disponible gratuitamente en Internet- , así como las distintas secciones educativas contenidas en las páginas de esta web, donde el estudiante se autoevalúa constantemente y, por consiguiente, la autoevaluación ayuda a saber como ningún otro recurso, con qué reglas tiene errores más frecuentes, a la par, que facilita la explicitación de hipótesis y la formulación de regularidades sobre el uso de la mayúscula y la minúscula, a partir de un conjunto de estrategias didácticas encaminadas a conseguir un aprendizaje efectivo, todo arropado con concursos, juegos de letras, test de evaluación, pruebas de velocidad lectora y de comprensión escrita.
Sin embargo, había que elegir una propuesta de nuevas actividades que recogieran las reformas introducidas y, con este objetivo, he tomado como referencia la polémica que ha generado el uso de mayúsculas y minúsculas, a la que la nueva ortografía dedica casi 80 páginas, por aquello de que <>, lo que provoca dudas y suscita el debate.
Habría que decir que hay novedades que han pasado desapercibida en los medios de comunicación. No obstante, habría que mencionar, a grandes rasgos, entre otras, las siguientes:
En los mensajes de móvil y chats, muchas personas prescinden de usar las mayúsculas, quizás por las dimensiones del soporte (con teclados y pantallas reducidos) como por la restricción a un número limitado de caracteres por mensaje, tal vez, recurriendo muy a menudo a las abreviaciones gráficas condicionada, igualmente, por aquello de que la rapidez prima sobre la pulcritud; sin embargo, las academias dejan muy claro que estas actuaciones no debe extenderse al correo electrónico, en lo referido a la correcta distribución de mayúsculas y minúsculas.
Se recomienda evitar la escritura íntegra en el ámbito de las comunicaciones electrónicas en letra mayúscula, puesto que la escritura íntegra en mayúsculas equivale a gritar y, por tanto, en las normas de cortesía establecidas para las comunicaciones en Internet, suele recomendarse evitar su empleo, pues se considera de mala educación, además de que hace más fatigosa y lenta la lectura.
No se podrán escribir con mayúscula inicial las fórmulas de tratamiento y los sustantivos que designan títulos nobiliarios, dignidades y cargos (ya sean civiles, militares, religiosos, públicos o privados), por lo que habrá que poner sencillamente majestad, el rey, la ministra de Defensa, el general o el papa.
Hay que evitar la mayúscula inicial en don, doña, fray, sor santo/ta, excelencia, señoría o vuestra merced, licenciado/da aunque se admite en los tratamientos protocolarios de las más altas dignidades (su santidad, su majestad, su excelencia), pero solo cuando no van seguidos del nombre propio: La recepción a Su Santidad será en el palacio arzobispal; pero es obligada la minúscula, si se acompaña del nombre propio: Esperamos la visita de su santidad Benedicto XVI.
Los personajes de ficción irán siempre con mayúscula (Juanita la Larga, Harry Potter, Mafalda) y también lo harán aquellos formados por nombres comunes o un grupo nominal cuando se utilizan como nombres propios de un personaje: Caperucita Roja, el Gato con Botas, la Ratita Presumida.
Se impone la minúscula en casos como península ibérica, cordillera andina, meseta castellana, islas británicas o golfo pérsico, ya que en la nueva ortografía para referirse a un accidente geográfico se emplea el sustantivo genérico seguido de un adjetivo derivado del topónimo al que dicho accidente corresponde, tanto el sustantivo genérico como el adjetivo se escriben en minúscula. Sin embargo, es necesario diferenciar estos casos de aquellos en los que el adjetivo va con mayúscula inicial por no derivar del topónimo previo, como en mar Mediterráneo, islas Canarias, etc.
La nueva Ortografía de la lengua española se reafirma en que el empleo de la mayúscula no exime de poner la tilde cuando así lo exijan las reglas de acentuación gráfica: CÓRDOBA, Álvaro. Del mismo modo, las letras mayúsculas se escribirán con diéresis si así les corresponde: ANTIGÜEDAD, PINGÜÍNO.
Por último, la sección que ahora se pone en marcha sobre “El uso de las mayúsculas”, con más de 50 ejercicios interactivos, recoge el mayor número de reglas y recomendaciones posibles, a sabiendas, de que: “es a todas luces imposible prever y explicar todos los contextos en los que quien escribe puede optar por utilizar la mayúscula o la minúscula en función de variables muy diversas, sin que, en rigor, ninguno de los dos usos pueda considerarse incorrecto”.
Juan Antonio Marín Candón

1 comentario:

Alfa Segovia de Stanley dijo...

Leí rápidamente este comunicado sobre el uso de las mayúsculas. No estaría mal enfatizar la idea de que las mayúsculas llevan tilde. El tamaño, la forma etc. no influyen para que se escriban sin tilde. Ojalá que este error tan común pueda ser corregido.
Cordiales saludos desde Uruguay