4 jun. 2009

Juana Azurduy

La Teniente Coronela
Capítulo I
de Mario `Pacho´ O' Donnell

Juana nació en Chuquisaca. Eso no era nacer en cualquier lugar ya que dicha ciudad, que también reci­bía los nombres de La Plata o Charcas, era una de las más importantes de la América española.
Pertenecía al Virreynato del Río de La Plata desde 1776, igual que el resto del Alto Perú, y en ella residí­an nada menos que la Universidad de San Francisco Xavier, la Audiencia y el Arzobispado.
En los claustros de primera se formaron la mayo­ría de quienes protagonizaron la historia de las inde­pendencias argentina y altoperuana. Entre nuestros próceres cabe nombrar nada menos que a Castelli, Moreno, Monteagudo y otros.
Era una ciudad socialmente estratificada, desde la aristocracia blanca que podía alardear de antepasados nobles venidos desde la Península Ibérica hasta los cholos miserables que mendigaban por las empinadas calles empedradas o mal subsistían del "pongueaje" en las avaricientas casas señoriales. Entre ambos había sacerdotes, togados y concesionarios de mitas y yaco­nazgos enriquecidos fabulosamente con las cercanas minas de Potosí, a pesar de que sus vetas de plata habían ido agotándose con la explotación irracional que devoró miles y miles de vidas indígenas.
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