22 jun. 2009

EL ÚLTIMO VIAJE DEL LIBRO HACIA LAS NUEVAS TECNOLGIAS



Una reflexión colectiva sobre el futuro que se nos avecina a causa de los nuevos soportes que van a contribuir a difundir la literatura y el pensamiento, esto es, el trabajo literario del creador; como tampoco debe volverse la espalda a esa certeza prosaica (como casi todas las certezas) de que quienes pensamos y escribimos somos seres humanos con pocas necesidades pero merecedores de ser tratados con la más elevada dignidad. Porque lo cierto es que se aproxima un tsunami tecnológico al mundo del libro que, además de los efectos que produzca sobre editores, distribuidores y libreros, también va a arrastrar a los escritores de todo el mundo, y lo más grave es que ante este anuncio, por otra parte tan evidente, carecemos de respuestas e, incluso, de una adecuada toma de conciencia sobre ello. Se puede decir que ni siquiera lo tomamos en consideración. Pues permitidme que sea contundente al expresar aquí que esa ceguera me parece una irresponsabilidad individual y colectiva de la que deberíamos huir. En un artículo de Carlos Salas, publicado el pasado 1 de junio en El Mundo, se puede leer: “Cuando se lanzó el ordenador personal, muchos periodistas y escritores se encadenaron a su máquina de escribir y gritaron: ¡Nada como mi Olivetti! Ahora, esos escritores coleccionan máquinas de escribir o van los fines de semana a ver exposiciones sobre “La asombrosa historia de la máquina de escribir”. Unas visitas entrañables.” Y continúa Salas en su artículo: “Y aún así se oyen miles de gritos: ¡No, el libro no va a desaparecer! Pues si muchas editoriales y libreros están aterrorizados con el fenómeno, por algo será. Lo único que no se sabe es cuándo llegará el mortal impacto”. Y termina: “Pasó con la máquina de escribir, con el teléfono móvil, con la TV digital. Y ya no sabemos vivir sin las nuevas tecnologías. ¿Por qué no va a suceder lo mismo con el libro?” No es este periodista el único que coincide en esta realidad inminente a la que los autores no prestamos atención porque nos parece tan fantasioso como el Apocalipsis que habla del cambio climático. Incluso hay otros periodistas que se lo toman a broma: en The New York Times, Paul Krugman publicó el pasado 6 de junio un artículo titulado “Bits, Band and Books” en el que ironizaba sobre el anuncio tecnológico contando un viejo chiste brasileño: “BRASIL ES EL PAIS DEL FUTURO… Y SIEMPRE LO SEGUIRÁ SIENDO. Y añadía: “Aunque ahora se hable tanto de los libros electrónicos, a los e-book les pasará también eso”. Bien: este periodista aseguraba cínicamente que el e-book es el libro del futuro y que siempre lo seguiría siendo. Pero permitidme que os diga que ni él ni yo creemos que vaya a ser así, entre otras cosas porque el propio Krugman termina su contradictorio artículo escribiendo: “No nos engañemos: bit a bit, todo lo que pueda ser digitalizado, será digitalizado”. Nosotros no podemos cerrar los ojos a esta realidad. ANTONIO GOMEZ RUFO literatura@gomezrufo.net…
Antonio Gómez Rufo