20 dic. 2008

EL NUEVO ROL DEL BIBLIOTECARIO

Por Vilma Raquel Fontana

Frente a los grandes cambios que ha sufrido la humanidad a través de la historia, hasta llegar a la “era de la información” por la que estamos atravesando, el bibliotecario se ha ido adaptando a nuevas funciones hasta transformarse en un profesional de la información.
Los bibliotecarios tenemos hoy una misión y un desafío muy importante en esta sociedad donde el usuario, sabedor y conocedor de todo “lo último”, nos demanda información para satisfacer sus necesidades, debemos aprovechar la tecnología del mundo globalizado y reducir en alguna forma la brecha entre informados ricos e informados pobres, permitiendo que todos participen de igual modo, formándolo y creando una cultura de individuos con capacidad para su desarrollo personal y profesional. Como también detectar al potencial usuario, que no es consciente de sus necesidades, estudiando sus roles dentro de la sociedad y atraerlos con proyectos culturales o docentes.
Teresa Marquez afirmaba que “el rol del bibliotecario, cada día transformado exige más capacidades, preparación, demanda acciones mayores de impacto y responsabilidad social. El bibliotecario se ha convertido en un agente social constructor de información, dejando de ser, aunque nunca lo fue, un mero facilitador de libros y enciclopedias”

DE LAS TABLAS DE ARCILLA A LA BIBLIOTECA DIGITAL
El mundo ha sufrido cambios revolucionarios a través de la historia. Y por ende las ciencias y el conocimiento.
Thomas Kuhn[1], considera al progreso científico, basándose en el estudio histórico de la ciencia, como revoluciones científicas. Lo que cambia es el marco teórico, metodológico e ideológico que comparte una comunidad científica dentro de la cual se realiza la investigación.
En un primer momento fue la invención de la escritura en sus diversos soportes, como las tablas de arcilla, los papiros, pergaminos. Es ahí donde comienza la actividad de la custodia y conservación de los depósitos de documentos en los palacios y templos. La labor era organizarlos, custodiarlos y resguardarlos. Y es en Alejandría donde surge la figura del bibliotecario.
En la antigua Roma los primeros trabajadores de la información fueron en unos casos esclavos, en otros funcionarios públicos oficialmente reconocidos.
En los monasterios de la Edad Media, fueron los monjes los que copiaban, ilustraban, custodiaban y restringían el uso de los volúmenes que guardaban en sus bibliotecas.
En el Siglo XV, otro gran cambio o revolución fue la aparición de la imprenta, que hizo que la información fuera divulgada masivamente, y pasa de los Abadías a las Universidades. Es ahí cuando el bibliotecario, además de custodio y conservador, fue editor, catalogador, intérprete y buscador y facilitador de libros.
Luego, la Revolución Industrial trajo aparejado la mecanización de la imprenta, la fabricación industrial del papel y la encuadernación mecánica, e hizo posible la confección de grandes tiradas de libros, periódicos y revistas. Hasta ese momento la formación del bibliotecario era eminentemente empírica.
Recién en el Siglo XIX se tomó conciencia de la necesidad de adquirir conocimientos sistematizados. Y fue también en esa época que el movimiento de Bibliotecas Públicas introdujo una concepción a esta institución que exigió un bibliotecario renovado y formado.
En 1894 Paul Otlet[2] y La Fontaine[3] en Europa, toman contacto con Dewey, …… adaptan su código de clasificación y crean la CDU (Código de Clasificación Universal), normalizando la catalogación de los fondos de las bibliotecas.
Es así como fueron cambiando las funciones y el proceso formativo de los profesionales de la información se transformó. “Toda profesión es en gran medida expresión de las necesidades de cada momento histórico” (Ponjuán, Dante G.)[4]
Es en el Siglo XX donde se desarrollaron los mayores cambios, sobre todo en la tecnología, se produjo una verdadera revolución en las concepciones de la actuación profesional.
Paul Otlet en 1903 comienza a hablar de ciencias bibliográficas, en 1931 crea la nueva disciplina llamada Documentación y en 1934 publica el Tratado de Documentación. Unos dicen que la Bibliotecología es una rama de la Documentación, otros que son dos cosas diferentes, y que los documentos pertenecen a las Bibliotecas especializadas. Otros que la Documentación es una rama de la Bibliotecología.
Luego de la Segunda Guerra Mundial y el adelanto de las telecomunicaciones, surge la teoría matemática de la Información de Shanon, la que tiene influencia en las telecomunicaciones, y desemboca en la cibernética, influyendo en la Bibliotecología. La información ya no se limita sólo a las cuatro paredes de una biblioteca.
En la década del 60, por un proyecto de las Fuerzas Armadas de EEUU, en plena “Guerra Fría” se crea una red secreta entre computadoras. Luego pasa a las Uni-versidades y nace así Internet. Sólo para investigadores y estudiantes. Aparece el correo electrónico. Los científicos tienen sus propias redes. Ya se habla de la Ciencia de la Información y de los profesionales de la Información.
En los años 80 aparece el término de “Sociedad de la Información” a la cual Ponjuan define como “cualquier conglomerado humano cuyas acciones de supervivencia y desarrollo se basan predominantemente en el uso, distribución, almacenamiento, así como en la creación de recursos de información y conocimientos mediatizados en forma intensa por medio de las nuevas tecnologías de información y comunicación”
En la nueva sociedad la importancia de la Información se incrementa y es determinante. Su uso y generación crece aceleradamente.
El objeto tradicional de la Bibliotecología, que era el libro y las bibliotecas, deja paso a nuevos objetos intangibles como son: documentos, bases de datos, redes, bibliotecas electrónicas. Y así el bibliotecario va rebasando los lugares físicos tradicionales y su labor se desplaza a cualquier instancia donde se genere, manipule o acceda a la información. Su labor de seleccionar, clasificar, almacenar información, para luego recuperar, se adaptará a otros materiales: grabaciones sonoras, fílmicas, soportes magnéticos, bases de datos remotas, sitios web, revistas electrónicas, etc.
Esta profesional, al constituir un puente entre los productores y suministradores, (autores, editores, distribuidores), que también se han ido adaptando a las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, y sus usuarios, se encuentra situado en medio del complejo mundo de las competencias laborales, por ende su capacidad, comportamiento, características, desempeño, exigencias, destrezas, actitudes, aptitudes, valores y conocimiento se reevalúan constantemente. Cumpliendo así una función social, satisfaciendo sus necesidades de conocimiento.

Las nuevas tareas en la Biblioteca:
La Información y el Conocimiento son los recursos básicos y fundamentales para la vida social, cultural, económica y política de un país, que lleva al bienestar y al progreso. .
Según Paloma Portela: “El impacto tecnológico en el sector de la información es abrumador. La aplicación de herramientas está siendo intensiva y punta de lanza para su uso en otras industrias y sectores, y ese impacto afecta de manera muy especial a los gestores de información y documentación obligándolos a un reciclaje continuo de sus conocimientos y técnicas de trabajo”

Las tareas básicas y tradicionales del bibliotecario siempre han sido:
· Identificar a la comunicad a la que sirve.
· Administrar y fijar políticas en las Bibliotecas y Unidades de Información.
· Seleccionar y adquirir el material.
· Describir, clasificar y ordenar el material.
· Recuperar y hacer llegar la información al usuario a través de los servicios de la Biblioteca.

Estas funciones se seguirán realizando, aunque en otro ámbito de trabajo, en otro contexto social y con otras herramientas.
¿Cuál es el papel del bibliotecario en esta nueva sociedad a la que hemos llegado?
Es proporcionar un servicio que reúna requisitos de calidad, que guíe sin dirigir y que contemple el derecho al acceso de la información a todos los usuarios que la necesiten.
En este “Hoy” que es la instantaneidad constante donde el tiempo real sustituye al espacio real, que es la “madre” de términos como “Biblioteca Virtual”, “Biblioteca Digital”, “Biblioteca Electrónica”, “Biblioteca sin paredes”, debe ser un experto en la manipulación y acceso a la información, capaz de traerla al usuario que la demanda, desde cualquier punto que se encuentre.
Desafortunadamente, la profesión del Bibliotecario no tiene un verdadero reconocimiento en nuestra sociedad, entonces se pierde identidad, razón de ser y repercusión, cosa que no pasa con otras profesiones, que no se cuestionan cuál es
su papel.
También es una realidad que no todas las instituciones poseen los recursos técnicos e informáticos necesarios para poder satisfacer la demanda de los usuarios. Pero también es cierto que con sólo una PC conectada a internet, es suficiente para tener acceso a todo ese gran mundo de la información que nos brinda la web.
Hoy los estudiantes concurren a los “Cyber” a buscar información para las tareas de los colegios y universidades, en lugar de asistir a una Biblioteca.
Con el fin de mantener presentes sus funciones, el Bibliotecario deberá realizar las tareas de toda biblioteca, ya sean tradicionales o digitales, públicas o privadas, especializadas o universitarias, y obtener otras aptitudes y destrezas acordes con la nueva generación de usuarios.
Entre las habilidades podríamos citas:
· Conocimiento del uso de las nuevas tecnologías aplicadas a las Bibliotecas.
· Atender usuarios remotos a través de correo electrónico.
· Seleccionar y adquirir suscripciones a sitios con bases de datos y otros servicios que se adquieren sólo en forma virtual.
· Procesar formatos virtuales como CD-Roms o páginas Web.
· Concentrar sus esfuerzos en conocer las necesidades de la comunidad de usuarios para la que fue creada la biblioteca.
· Capacitarse para la recuperación de la información en internet, saber comunicarse con ella a través de buscadores, conocer las técnicas de preservar y almacenar la información digital; conocer de formatos digitales en texto, hipertexto, multimedia, imágenes, audio, video.
· Establecer alianzas con otras instituciones similares con el fin de formar redes y cooperativas para poder compartir recursos y desarrollar proyectos de manera conjunta.
· Analizar los contratos que ofrecen los proveedores de servicios, como suscripciones, licencias, etc.
· Evaluar el costo-beneficio de los recursos a fin de contar con indicadores que les permitan aprovechar de manera adecuada el presupuesto asignado.
· Trabajar en equipos multidisciplinares para realizar proyectos de Bibliotecas Digitales a fin de preservar materiales históricos.
· Formar a los usuarios en la utilización de catálogos on line, buscadores, interactuando para llegar a un aprendizaje activo y constructivo.
· Diseñar y difundir el catálogo de la Biblioteca en un sitio en internet con tutoriales, guías, cursos.
· Conocer las leyes de propiedad intelectual tanto nacional como internacional.

El profesional bibliotecario no podrá ser sustituido, ya que éste reúne una serie de aptitudes muy particulares, desde su experiencia de ordenar y clasificar la información de acuerdo a reglas y normas ya establecidas, sino también conoce con precisión a sus usuarios y sus necesidades de información y como ofrecerles el acceso a ella. Incluso, en la medida que trabaje interdisciplinariamente, lejos de opacar su figura, ganará presencia y reconocimiento de su labor.
El Bibliotecario ha pasado de la “alfabetización permanente”, a la “alfabetización informática” y la “competencia informativa”, en definitiva al desarrollo profesional continuo, como fue siempre su dogma..

CONCLUSION
En el siglo XXI, el bibliotecario deberá superarse constantemente para prestigiar y hacer valer su profesión. Necesitará agregar conocimientos y habilidades a su perfil profesional porque además de bibliotecario o referencista, ha pasado a ser facilitador o gestor de información, formador de usuarios y educador. Está llamado a colaborar con sus conocimientos y ayudar a la sociedad a vencer las desigualdades que se enfrenta ante la llamada brecha digital.
El documento virtual no dejará de lado al impreso, por lo que ambos coexistirán por mucho tiempo. Y deberá mantener las cualidades del bibliotecario tradicional, incorporará el dominio de nuevas tecnologías, aplicará herramientas de administración y empresa para sobrevivir en esta nueva sociedad del conocimiento. La flexibilidad será la clave para mantener su desarrollo profesional continuo.

2 Thomas Kuhn, Filósofo Norteamericano (1922-1996)
[2] Paul Otlet, nacido en Bruselas, Bélgica (1868-1944), es considerado el fundador de la ciencia de la Bibliografía y de lo que actualmente se considera la ciencia de la Documentación.
[3] Henry La Fontaine, Sociólogo Belga (1854-1943)
[4] Gloria Ponjuan Dante. Licenciada en Información Científica en la Universidad de La Habana, Cuba. Doctora en Ciencias de la Información.

[5] Paloma Portela, Presidenta de de la Federación española de sociedades de archivística, biblioteconomía y documentación (Fesabid),





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6 comentarios:

F.L dijo...

Amuy buen aporte a la comunidad bibliotecari@.. de paso por ac@ saludos.

Vilma Fontana dijo...

Gracias por tu comentario.

F.L dijo...

NO ENTIENDO LO DE VOTAR

F.L dijo...

oye nunca has pensado en entrarle a las PTC (ganar dinero por cllic)

Adriana, Bibliotecaria dijo...

Excelente el desarrollo del rol del bibliotecario. En mi caso mantengo dos blog con el objetivo de acercar al usuario a las nuevas tecnologías, pero se me hace difícil porque donde trabajo no hay recursos informáticos ni internet. Lo que hago lo hago en mi casa, pero no me rindo. Es un trabajo de hormiga y no hay que rendirse. Saludos y FELICES FIESTAS!!!

Vilma Fontana dijo...

Hola Adriana, mi blog también lo hago sólo en casa, es a título personal. Suerte y Felices Fiestas.