6 nov. 2009

LA OTRA CARA:

APUNTES SOBRE BIBLIOTECOLOGÍA INDÍGENA

Se podría analizar cuántas bibliotecas se encuentran emplazadas en comunidades indígenas, y si este hecho circunstancial permite considerar a dichos recintos como "bibliotecas indígenas" propiamente dichas. Hay casos de bibliotecas ubicadas en comunidades aborígenes y rurales que ofrecen los mismos servicios que las bibliotecas públicas ubicadas en zonas urbanas. No hay allí un servicio diferenciado, bilingüe, con carácter intercultural, en general se satisfacen necesidades puntuales, en la mayoría de los casos, el material requerido por los docentes de las escuelas públicas aledañas.En muchas situaciones no se contempla el bilingüismo, y mucho menos la oralidad. Por lo tanto representa una biblioteca que brinda un servicio, pero que probablemente no tenga un grado de pertenencia para la gente, ya que no identifica las necesidades propias de la cultura; su cosmovisión, sistema de pensamiento, modos de representar el conocimiento, costumbres…Paralelamente son muchos los casos en donde los bibliotecarios (con o sin titulación) brindan un servicio a las comunidades sin ser conscientes que representan un papel de mediadores de la información, pudiendo contemplar otros aspectos que van más allá de la atención bibliotecaria básica (generar colecciones idóneas, ofrecer materiales en lengua materna, brindar servicios específicos y diferenciados, contemplar la oralidad en las colecciones, establecer redes de contacto con instituciones ligadas al mundo de los pueblos originarios, etc.). De este modo se pierde la posibilidad de analizar prácticas propias de la descripción densa, que bien podrían propiciar material de consulta para investigadores y libros vivientes.
En el país se tienen comunicaciones de experiencias que en su mayoría no han sido documentadas. En ocasiones esos ejemplos son los más valiosos, pero en su mayoría se encuentran "ocultos", sin difusión. Esto solo lo saben quienes viven en la periferia, generalmente en un marco de carencia, contando con pocos recursos para hacer frente a la deserción escolar y el analfabetismo. Los ejemplos de bibliotecas “de trinchera” merecen ser conocidos, no por el simple hecho de publicarlos para justificar ponencias en congresos, sino esencialmente para contribuir, de igual a igual, a una mayor visibilidad que les permita acceder a recursos tanto económicos como humanos y tecnológicos.

La literatura publicada recoge casos de actividades para usuarios indígenas en algunas bibliotecas públicas y populares ubicadas en la provincia de Formosa (comunidades Pit'laxá), incluyendo un proyecto comunitario denominado “Biblioteca y Centro Cultural Comunidad Wichi del Barrio Obrero Ingeniero Juárez” en el departamento Matacos, donde bibliotecarios cooperantes y maestros intentan registrar conocimientos tradicionales junto a los ancianos Wichi. En la provincia de Salta se registran experiencias con misiones religiosas vinculadas con las etnias Ava, Wichi, Yofwaja y Nivaklé), mientras que en Misiones ocurre similar proceso con algunas comunidades guaraníes.
Asimismo existen registros de experiencias de bibliotecas escolares ubicadas en comunidades indígenas vinculadas con programas de Educación Intercultural Bilingüe. Experiencias que se suman a las ya conocidas bibliotecas indígenas de Chaco (CIFMA), Santa Fe (Qomlaqtaq) y Río Negro (Ñimi Quimún). Se tratan de acciones que se encuentran signadas por esfuerzos personales ofrecidos desde el conocimiento de la cultura, generalmente sin recursos apropiados y contando con colaboradores que donan parte de su tiempo.
En Derqui hemos apostado al trabajo asociativo y colaborativo como modo de paliar la ausencia de recursos, en breve se sumarán al proyecto dos bibliotecarias para empezar tareas de clasificación y catalogación del material existente.

Por lo tanto resulta verdaderamente complejo realizar servicios bibliotecarios en comunidades indígenas, sin embargo se han registrado acciones en América Latina mediante la implementación de servicios bibliotecarios específicos, diferenciados, bilingües e interculturales, basado en el desarrollo de colecciones, la constitución de redes y los modelos de formación para bibliotecarios nativos (probablemente una de estas últimas experiencias sea la registrada en Chile, la denominada “Biblioteca Pública Mapuche Luciano Huichalaf Alcapan Purén”, proyecto que se encuentra en fase inicial).
Cada una de estas experiencias han alimentando la posibilidad de construir un espacio adaptable a las necesidades de información de usuarios indígenas, haciendo hincapié en la inclusión social, la pluralidad de ideas, el desarrollo regional y la participación comunitaria.
Con la idea de generar un puente, mucho de lo analizado será necesario (y posible) replicar en la biblioteca Qomllalaqpi.