20 abr. 2010

El nuevo bibliotecario: The newmaster


Carlos Lombas


"El libro que uno está buscando es el libro que está al lado del libro que uno va a buscar" (Aby Warburg)
A lo largo de los años hemos ido almacenando las imágenes de las bibliotecas que como iconos de  la recolección de libros de todos los tiempos, fuimos visitando por razones de curiosidad, estudio o investigación. Y sobrepasando todo esto, aquellas bibliotecas míticas, que por su arquitectura interior nos han envuelto en romanticismos y aventuras misteriosas. Pero lo importante en todas, son las historias que están manuscritas o impresas en sus libros y a las que tantas horas y vidas se han dedicado.

Y ese mismo fondo bibliográfico, de pronto, a un clic, nos lo encontramos en una biblioteca que no ocupa kilométricos anaqueles de estanterías, que no requiere gran cantidad de signaturas, códigos de barras, encuadernaciones, detectores anti-humedad e incendio y muchos bibliotecarios y personal de limpieza.

Y nosotros desde la biblioteca de la Facultad de Filología, junto con el gigantesco fondo impreso de las bibliotecas (la general, la de modernas, la de clásicas, la de hispánicas, la de hebreo, la de árabe, la de italiano, y alemán) está la inmensa biblioteca que pulula de una manera legal por internet de la mano de Google, y alguna que otra, que debido a la falta de regularización demorada sin razón, parece ilegal, pero con inmensa cantidad de obras clásicas a nuestra disposición.

En este mar de libertades lectoras, abriendo el debate, encontramos el siguiente documento editado por la Biblioteca Nacional, donde desde la misma perspectiva humanista que rigió la personalidad del bibliotecario a lo largo de los siglos, Roberto Casazza analiza el cambio del lenguaje bibliotecario impulsado por la revolución informática. Sin abandonar el espíritu inicial de almacenamiento y distribución del conocimiento entre todos los interesados, aunque a primera vista parezca que vuelve a ser un proyecto al estilo medieval, restringido a unos pocos.

Prolongando este abuso de materiales que analizan el mundo bibliotecario nos encontramos con el punto de vista de Marcus P. Zillman y su nuevo bibliotecario, humano, complejo y ágil en la búsqueda de contenidos: El newsmaster, como timonel y objeto de una amplia discusión del nuevo concepto bibliotecario.

Aún queda otro documento sobre un estudio muy interesante realizado por la universidad de la Habana, que  analiza nuestro rol como promotores de la lectura entre los nuevos estudiantes con menos interés por la lectura.
De la mano de las siguientes direcciones web completaremos una biblioteca infinita:
Tras toda esta luminosa biblioteca en línea, me vuelvo para mirar si tras de mí aún se encuentran mis libros en papel. Una comprobación de seguridad, pensando en la posibilidad de que algún día se pueda acabar la luz artificial y sólo se pueda leer de día.