15 jul. 2010

El bibliotecario en su caverna






Manuel Erice escribía hace poco acerca del periodismo y cómo sobrevivir a la revolución de este oficio. Conforme leía el artículo, encontraba, como ya es habitual, más coincidencias entre este oficio y los bibliotecarios, por varias razones que intentaré argumentar al hilo de las palabras del propio Erice.
Citando a Vittorio Sabadin y su libro «El último ejemplar del New York Times», en el que describe la imagen de «hombres de mediana edad, impermeable y sombrero» que rebosaban los vagones del metro en hora punta con la cartera en la mano primero, y con el periódico en el bolsillo años más tarde, y cómo hoy se estarían convirtiendo en hombres -y mujeres- absortos en sus móviles o en cualquier otro dispositivo digital, en busca de las últimas noticias, en texto, en foto y ya también en vídeo.
Los cambios tecnológicos van tan deprisa que apenas se ha asentado un mito, surge otro que lo derrumba como un castillo de naipes y así, ahora vemos como el mismísimo uso tradicional de internet a través del pc se ve desbordado por otros soportes que no obligan al usuario a estar atado a la oficina o su casa para trabajar o estar informado.
Esta es la realidad que Erice describe, y es la misma realidad que una y otra vez leemos a través de los informes y noticias que nos llegan (porque nos llegan, ya no las buscamos).
Y sin embargo los líderes, los gestores de nuestras bibliotecas siguen sin darse cuenta cuando estamos exactamente ante la misma situación. ¿Cuantas bibliotecas se han puesto las pilas y ofrecen la versión móvil de su web?, ¿cuantas bibliotecas han superado la preeminencia de lo textual para ofrecer información multimedia? Parece mentira que llevemos ya tanto tiempo hablando de los cambios tecnológicos y de comportamiento de los usuarios y veamos tan pocas evidencias en las webs de las bibliotecas y en la oferta de sus productos y servicios. Acostumbrados a las normas, nos limitamos a respetarlas, pero no a innovar. ¿Cuantas bibliotecas han cambiado los tradicionales pcs que atan a la mesa al personal, por portátiles o dispositivos móviles? En algunos casos hasta se ve como una excentricidad!!!
Dice Erice que los periodistas tras obras como la de Francis Pisani («La alquimia de las multitudes»), entre otros, al menos han aprendido a pensar otra vez en el lector. ¿Qué nos falta a los bibliotecarios para volver a pensar en el lector? Ideas no nos faltan, baste el último post de Fernando Juárez en biblioblog "donde siempre, como nunca"
Hace falta que realmente nos lo creamos, porque estoy convencida de que lo que nos falta son ganas de llevarlo a cabo, por un insano conformismo profesional. Seguimos con Erice:
"Hemos empezado a salir de esa caverna en la que una maldita combinación de decadencia del modelo tradicional, conformismo profesional y creciente exigencia del consumidor, nos acabó encerrando en una suerte de traicionero letargo, como encarcelados en nuestro propio mito platónico".

"Como en la alegoría del autor de «La República», el drama de los periodistas (léase bibliotecarios) ha sido -sigue siendo aún- similar al de los prisioneros de la caverna, encadenados de tal guisa que son incapaces de girar la cabeza, y por eso no contemplan sino las sombras de los objetos que se proyectan en la pared de la cueva."


Esa es la clave de nuestro problema, nos encontramos ante la misma limitación a la hora de volver a nuestros orígenes, a la auténtica misión del bibliotecario. Es difícil, y costoso, pero tendremos que llegar a reconocer TODOS que el lector puede y debe ser un agente activo, no solo con sus comentarios sobre nuestros productos y servicios sino también participando como uno más en la propia elaboración de los contenidos. Al menos en los soportes digitales, no es suficiente ni podemos contentarnos con ofrecer información, por muy enriquecida que la presentemos (Opac social, productos como Syndetics, conexión con servicios de google, etc.).
"Estamos obligados a abrir nuestro buzón interactivo, a analizar todo aquello que los usuarios son capaces también de aportar. Debemos acudir a toda velocidad a espacios como las redes sociales, esas enormes plazas públicas donde millones de personas se comunican y comparten experiencias, opiniones, fotografías, vídeos... "
Que Internet aporta inmediatez, frescura, estilo directo, ya lo sabemos, pero... estamos convencidos de que es eso lo que queremos? ¿que no podemos seguir dando la espalda a estas evidencias que otros profesionales con los que últimamente se nos compara tanto, están siendo capaces de ver, asimilar y actuar en consecuencia?
Como dice también Erice, "los periodistas, (los bibliotecarios), no están muertos, aunque si están en vías de extinción... sólo si no hacemos nada. Están muy malheridos, pero tienen cura".
Solo que hay que reconocer:

•las bondades y las numerosas posibilidades que ofrecen los nuevos soportes, y por tanto su enorme capacidad para complementar el tradicional ejercicio de este maravilloso trabajo.
•Que las condiciones tecnológicas permiten contar de otra manera, introducir lenguajes audiovisuales, engendrar nuevos productos y servicios sobre los que nuestros usuarios podrán opinar al instante.

•Que espacios de concepción posmoderna como las redes sociales o los blogs pueden convertirse en espacios de comunicación y fuentes de información.
•Tenemos la capacidad de mejorar nuestro trabajo, de hacerlo más completo, de satisfacer al usuario antes, más y mejor. Y debemos aprovechar la oportunidad.
•Que nosotros, con estas nuevas herramientas podemos determinar cuántos usuarios atraemos. Y podemos medir con exactitud qué les interesa y cuánto les interesa.
"Sobre los periodistas (bibliotecarios) de carne y hueso recae una amenaza en forma de cierres, reducciones de plantilla y disminución de sueldos, como efecto devastador de una doble crisis que mina nuestro ánimo, desactiva nuestros esfuerzos y hace más inútiles nuestros sacrificios. Pero quizá ha llegado la hora de dejar a los editores (gestores) que resuelvan los problemas del negocio y de volver a centrarnos en una labor que nunca debimos abandonar".
Los bibliotecarios, las bibliotecas, tienen cura, también, si llegamos a creernos TODOS que hay que salir de las cavernas y actuar y ya!! Si el futuro está en nuestras manos, ¿a que estás esperando?

FUENTE

1 comentario:

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