4 ene. 2010

Editoriales y tiendas de libros ante el espejo de la industria de la música

Lo bello y lo tristeMerece la pena leer los comentarios de fesja en eConectados a las posturas de los editores y libreros en España ante el libro electrónico, recogidas en El País. No estoy de acuerdo con todo lo que dice, pero sí con el argumento principal: el baile ha empezado y quien crea que la integración con internet de una industria se puede quedar en la mera "digitalización" - permanencia de los mismos procesos, los mismos actores, el mismo negocio y los mismos márgenes con bits que con átomos - es que no ha aprendido nada de lo que ha ocurrido con otras industrias, desde los viajes hasta la música pasando por la información.

Libreros tradicionales Vs nuevos libreros

La estrategia de las editoriales para el 2010 pasa por ofrecer herramientas tecnológicas para que los libreros de siempre vendan libros electrónicos. No coincido con fesja en que necesariamente estemos ante un proceso de desintermediación, pero sí que quien es buen comerciante en offline no lo es necesariamente en online. Sólo quien sepa de internet y haga una apuesta decidida por el nuevo formato puede tener éxito, y en la red se aplicarán economías de escala: no parece probable que sobreviván miles de tiendas que vendan todas el mismo producto, la tendencia es la concentración a favor de quien da el mejor servicio, tecnología y soporte. Lo que salva a las librerías de la existencia de un "Amazon español" es la ley del libro que fija los precios, algo que provoca que no se apliquen economías de escala al sector, pero también que a veces resulte más barato comprarlos en Estados Unidos. Este tipo de protección cuando se tiene que formular una oferta frente a la copia gratis deja de tener sentido alguno.

Pensar en la capacidad de prescripción como tabla de salvación del librero tradicional es una apuesta por el corto plazo, en la propia red aparecen los nuevos influenciadores, desde expertos y críticos hasta otros usuarios. Varios estudios de la influencia en decisiones de compra apuntan a estos entornos como cada vez más decisivos. ¿Salvó acaso este rol a los vendedores de las tiendas de discos? .

Amazon Kindle

Las editoriales ante internet más allá del libro electrónico

Respecto a las editoriales, si por el "status quo" quieren cuidar la relación con los libreros, deberían ir pensando en un plan B. De otro modo quedarán en manos de Amazon y un par de actores más que controlarán la relación con el cliente, ¿Vender directamente? Sí, pero no: los usuarios tenderán a preferir plataformas que concentren toda la oferta porque resulta una mejora experiencia que tener que ir buscando de web en web. La industria audiovisual ha parido Hulu, las discográficas están detrás de Spotify... posiblemente después de enfrentarse a la realidad de 2010 veamos algo en ese sentido por parte de las editoriales. Todavía queda camino para que el libro electrónico sea de una adopción significativa en España, pero es un error estratégico dejar que sean el P2P y las descargas gratis las que satisfagan esta demanda.

Hablamos de desintermediación, pero también toca empezar a plantearse el escenario de la autoedición en plataformas como Bubok, algo que empieza a ser interesante para esa gran mayoría de escritores que vende pocos ejemplares y para la que la escritura es poco más que un hobby remunerado. No creo que las editoriales tengan que volverse locas en los próximos meses - creo que el cambio va a ser más pausado que en otras industrias - pero sí que a medio plazo su rol estará más cerca de una empresa de marketing especializada, como las discográficas.

DRM y precio del libro

El mundo digital tiene una característica ineludible para quien quiera vender contenidos: la copia es exactamente igual al original. Esto provoca que por un lado se tenga la tentación del DRM para intentar evitar que se copie, algo que los libros digitales volveremos a discutir. El resultado de estas prácticas es que, por un lado cuando compro en Amazon realmente no estoy comprando, estoy poco menos que alquilando: no puedo revender el libro, tampoco prestarlo; por otro, tenemos la incompatibilidad entre formatos, tiendas que venden libros sólo para algunos dispositivos, usuarios que quedan atrapados en una plataforma y que perderían los libros si se cambian. Estos problemas ya los hemos vivido con la música, aunque es posible que se toleren mejor en el entorno del libro por la diferente forma en que se consumen: generalmente leemos una vez y, si acaso, volvemos a consultar. Siendo así es posible que nos duela menos el DRM siempre y cuando...

... siempre y cuando el precio del libro electrónico sea mucho menor. De entrada porque la percepción de valor por parte del comprador es menor (es un fichero, asume que los costes de distribución son tienden a cero), pero también porque se vende en un entorno en el que la copia es posible y perfecta. ¿Cómo se puede luchar contra el todo gratis del P2P? Con experiencia de usuario. La mala noticia para las editoriales es que quien está haciendo esto es Amazon con Kindle: desde el dispositivo tener al alcance inmediato la gran biblioteca universal, algo mucho más satisfactorio que buscar, descargar, comprobar, pelearse con el formato que supone la descarga de libros de P2P o de los servicios tipo Megaupload o Scribd. Sin ir más lejos, he estado probando a buscar libros de Kawabata en la red para descargar gratis y la experiencia no ha podido ser más frustrante, los grandes best-sellers son fáciles de localizar, la larga cola no tanto.

Posibles escenarios del futuro para libreros, editoriales y autores

Llegar tarde a la reconversión o hacerla bajo la asunción de que en el fondo "no va a cambiar nada" es una forma tan válida como cualquier otra de suicidio. Como cualquier sector que se enfrenta con la integración con internet - y no sólo con la digitalización - lo que se puede esperar es que cambien procesos, negocios, que caigan algunos elementos de la cadena de valor que ya no son necesario, que cambien márgenes y comisiones y que surjan nuevos actores en la distribución, comercialización y el marketing. No quiero acabar el artículo sin subrayar los dos últimos párrafos que ha escrito fesja:

Las librerías se convertirán en Cafés de tertulia. Esta propuesta es algo personal, pero creo que una manera muy interesante para las librerías de reconvertirse (y la única a medio-largo plazo) es añadir una cafetería y tener sesiones de tertulia, traer a escritores a dar charlas, tener un ambiente cómodo rodeado de gente que le guste leer. Librería + Café Gijón. Tendrían una web con comunidad donde se hablaría también virtualmente, recomendarían nuevos libros, y tendrían una web de venta de libros electrónicos.

Lo que no tiene sentido es proteger lo improtegible. Las librerías cerrarán como han cerrado las tiendas de discos y los videoclubs, y como están cerrando las tiendas de videojuegos. Los precios bajarán por muchas leyes que hagan (buscar libro en google=coste cero). La única duda es cuánto quieren sufrir, ¿quieren trazar ellos la ruta hacia la digitalización de los libros o quieren que se la fijemos sus clientes? Este año lo veremos…


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