18 dic. 2009

EL FILANDÓN

hilar

Desde hace unos años, José María Merino, junto con Luis Mateo Díez y Juan Pedro Aparicio, aprovecha para explicarnos, y mostrarnos, las virtudes del Filandón. A primera vista puede parecer alguna especialidad gastronómica, pero en realidad responde a un tipo concreto de narración.

El Filandón tiene su origen en los cuentos que se narraban de manera oral, sobre todo entre mujeres y en las largas tardes resguardándose del mal tiempo en el Norte de España, mientras aprovechaban para hilar (filar, de ahí el nombre).

El Filandón actual se plantea más como un amistoso duelo en el que los narradores preparan historias cortas, en las que mezclan narrativa tradicional, propia, escrita y hasta pensamientos o reflexiones de índole personal.

Lo cierto es que el Filandón trata de recuperar cierta interacción, en la línea de los cuentacuentos, pero partiendo también de la propia persona. Es importante, no ya la narración, sino quién está compartiendo contigo esas reflexiones. Es no sólo el contar historias, también se trata de compartir la experiencia vital, la filosofía personal del autor.

Los Filandones comenzaron a recuperarse de mano de los tres autores a partir del interés del Hay Festival y desde entonces han realizado demostraciones en España, Nueva York, Bath y en otras partes y festivales literarios del mundo. Por ahora es la Junta de Castilla y León uno de los grandes patrocinadores del Filandón, que considera uno de los puntos a recuperar de su cultura.

Si bien el Filandón, tal y como nos lo cuentan, con todas sus características, es la recuperación de algo tradicional no sólo en el norte de España: es una muestra local de un fenómeno universal, ya que la oralidad ha sido, y sigue siendo en muchas partes del mundo, el método de transmisión de la mayor parte del conocimiento. Aunque, todo sea dicho, ver a Merino en un Filandón, siendo como es un auténtico maestro del minirelato, debe ser todo un espectáculo digno de verse.

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