4 oct. 2010

El libro impreso más antiguo del mundo


Para una gran mayoría de la gente el libro impreso más antiguo del mundo es la Biblia de Gutenberg. Esto es lo que siempre nos han contado y lo que nos han enseñado en Occidente. Sin embargo, centenares de años antes de que Gutenberg sacara a la luz su primer libro ya existían en Oriente los primeros libros impresos.
A día de hoy el libro impreso más antiguo del mundo es un texto budista del Sutra del Diamante que fue elaborado en China en el año 868 de nuestra era. Fue descubierto a principios del siglo XX por el orientalista Sir Marc Aurel Stein (1862-1943) en una cueva del noroeste de China junto a otros textos antiguos que probablemente formaban parte de una biblioteca que fue allí escondida hacia el año 1000. En realidad el Sutra del Diamante es el único de los textos que presenta una fecha de edición por lo que es el único del que con certeza podemos asegurar su edad.
El Sutra del Diamante es un libro realizado en un papel gris impreso con caracteres chinos que tiene una longitud de cinco metros y que está enrollado en un cilindro de madera. Los sutras son textos budistas que tienen alguna enseñanza religiosa y que frecuentemente narran alguna enseñanza de Buda. El texto que nos compete fue realizado por un hombre llamado Wong Jei el "décimo tercer día del cuarto mes del noveno año de Xiantong" (11 de mayo de 868 de nuestro calendario), tal y como queda recogido al final del texto que está dedicado a sus padres. El rollo está impreso a partir de siete bloques de madera. La técnica de esta primera "imprenta" consistía en pintar los caracteres sobre papel y superponer un bloque de madera donde quedaba impresa una imagen especular de lo escrito en el papel. A raíz de aquí se rebajaba a mano la madera para que los caracteres especulares quedaran en relieve y a partir del bloque de madera rebajado poder imprimir las copias deseadas.
La historia del descubrimiento de este primer libro impreso es la mar de interesante. Debemos situarnos en un lugar perdido, en medio del desierto del Gobi, y a cuatro jornadas de camello de la ciudad china de Dunhuang, intersección de los caminos norte y sur de la Ruta de la Seda. El lugar en cuestión es llamado como las Grutas de los Diez Mil Budas (aunque también es conocido por el nombre de las Grutas de Mogao o las Grutas de Dunhuang). En realidad es un gran complejo de santuarios excavados en roca y cuyo origen se remonta a mediados del siglo IV, cuando según cuenta la leyenda al monje Lo-tsun se le aparecieron miles de Budas simultáneamente y le pidieron albergar allí un santuario. Desde aquel día se iniciaron a decorar estas grutas que con el paso de los años albergarían incluso pinturas y esculturas.
En 1907 el arqueólogo y orientalista Marc Aurel Stein se enteró de que había un monje llamado Wang Yuanlu que ejercía de guardián de las grutas y que había encontrado una biblioteca en una cueva perdida. Contactó con él y logró que le llevara hasta ella. Stein quedó perplejo cuando vio una pila de tres metros de altura con 40.000 manuscritos enrollados en perfecto estado de conservación. Durante meses Stein se dedicó a ver cada uno de estos manuscritos. Seleccionó unos cientos y logró convencer al monje para poder sacarlos de allí rumbo a Inglaterra a cambio de una donación al santuario. 24 cajas llenas de manuscritos y 5 más con pinturas sobre seda llegaron así a la Biblioteca Británica. Actualmente, el Sutra del Diamante se expone allí y no muy lejos de la Biblia de Gutenberg.
La imprenta moderna de Gutenberg, basada en los tipos móviles, llegaría a mediados del siglo XV. Pero ni siquiera los tipos móviles podemos considerarlos como un invento de Gutenberg. Ya que a mediados del siglo XI, un chino llamado Bì Shēng ya los había inventado, siendo estos realizados con arcilla endurecida al fuego.
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