25 ene 2010

Una película que fomenta la lectura



Manos Milagrosas
La Historia de Ben Carson
En la biografía de este famoso neurocirujano estadounidense se destaca el gran valor que una madre, analfabeta funcional, le otorga a la lectura.

Existen muchas historias así, pero en ésta en particular, hay un ingrediente especial: el alto grado de seguridad que Sonia Carson le otorga a las bondades de los libros. De ahí que instaure un régimen disciplinario de lectura, en donde sus dos hijos deben de pedir prestados de la biblioteca dos libros semanales y además de leerlos, escribir sus respectivos resúmenes.

La mujer es una convencida que sólo así podrán salir airosos de ese ambiente de pobreza en que se desenvuelven sus vidas y en donde es muy fácil que sus críos tomen por el camino que no es. Benjamín, por ejemplo, es de carácter pendenciero y ya ha tenido sus problemas con las autoridades. Así la naciente televisión (década de los cincuenta) queda en un segundo plano y la lectura pasa a ocupar el tiempo libre.

La madre, que poco permanece con sus hijos debido a los trabajos que debe realizar como cabeza de familia, se preocupa por la clase de lectura que escogen sus hijos y con una buena muestra actoral se hace la miope cada vez que sus pequeños lectores le piden que lea sus síntesis o que les explique algo.

En un momento, el espectador se convence que los niños Carson, descubrirán la ignorancia de su madre. Pero ella, con su característica humildad y un emocionante interés, le pide a uno de sus patrones que le enseñe. De esta manera se pone a tono con sus hijos, en especial Benjamín, quien ya es un excelente lector y un mejor adolescente con afán de estudiar medicina. Bajo esta disciplina el adolescente cosecha sus primeros logros educativos.

La actitud de la señora Carson es la clave para la superación de su familia. Esta es la base de la trama de la biografía de Benjamín Carson, famoso por la separación de unos gemelos siameses en el año de 1982 y también un reconocido orador que pregona la importancia de la lectura en el mejoramiento de la calidad de vida.








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22 ene 2010

El libro electrónico y la limosna del escritor




Escritor roto
Durante las últimas semanas, y con la fiebre subida de las novedades sobre lectores de libros electrónicos -en la última feria electrónica CES hubo un buen montón de novedades sobre e-readers, la figura de la copia privada y la posición del mercado, todavía inicierta, dejan al escritor con cierto miedo al medio plazo.
Digo medio plazo porque, por mucho que se empeñen en ciertos medios, mañana por la tarde no se va a imponer el ebook haciendo desaparecer por arte de magia al libro físico de toda la vida. Es más, la inevitable comparación con el mundo de la música ha llevado los comentarios a niveles un tanto kafkianos.
Lo que despierta ahora cierta inquietud en el escritor de calle, es ese medio plazo que se nos presenta a la vuelta de la esquina. Está claro que a lo largo que la tecnología mejore y se abarate los papeles del libro electrónico y el físico se irán definiendo mucho mejor, pero ahora, que es cuando se tienen que sentar las bases del mercado, la disparidad de opiniones está siendo preocupante.
Las nuevas tecnologías obligan al cambio, es imposible que llegue el ebook y todo siga funcionando de la misma forma. Ahora, hay ciertos aspectos que se vienen comentando alrededor de la creación literaria que van calando hasta convertirse en vox populi.
Una de las ideas que más cuaja es la de que el escritor, al poder acceder a herramientas de difusión prácticamente gratuitas, será capaz de saltarse a la editorial y vender directamente al gran público. Esto presenta varios problemas, que irían desde la maquetación de los textos, la corrección y la publicidad -dejando a un lado el trabajo en las redes sociales-, un gasto monetario que difícilmente es asumible por un autor que no tenga aseguradas unas ventas considerables. ¿Nacerá la figura del escritor social? ¿Habrá darwinismo cultural 2.0? Quién sabe, no sería la primera vez que todo el negocio y el oficio tienen que cambiar de golpe.
Sin embargo, la postura que he escuchado más en los últimos días, y que me preocupa más que todo lo anterior, es la de la del lector frente al escritor. Se suele plantear una pregunta, ¿por qué escribe el escritor? La respuesta, en la mayoría de los casos, es porque se lleva dentro. Es una necesidad, una pulsión, algo que nos lleva por caminos amargos y solitarios durante meses. Es evidente que la necesidad de escribir no nace por dinero, pero, esto es algo que debería quedar claro, si se recibe una compensación económica por las horas invertidas quizá se pueda buscar la forma de tener más tiempo para escribir, mejorar y revisar los textos. Esto hay que dejarlo claro, que ya son varios los que me han comentado que con el reconocimiento los escritores ya tienen bastante, que es una actividad complementaria a otros trabajos y que por lo tanto casi nadie vive de la escritura. Cierto es que la dedicación a tiempo completo está reservada a los superventas, pero el hecho de recibir algo de dinero por derechos y buscarse la vida por otro lado puede hacer que un escritor dedique su tiempo a trabajar en la literatura y no a duplicarse en la oficina, el andamio o la fábrica.
Con estos detalles quiero decir que, si cambia el modelo, el autor necesitará todavía de un punto intermedio de promoción o filtro antes de lanzarse al mercado. ¿Cuál? Está por definir, y todo dependerá de la voluntad del lector de pagar algo por lo que lee, sea propina o tal vez limosna para poder leer el siguiente libro de su autor favorito.

20 ene 2010

INTERNET DESPIERTA INTERÉS POR LA LECTURA

Lejos de parecerse al gran monstruo que consume por completo las capacidades intelectuales de los chicos, las experiencias de algunas editoriales y sitios web están mostrando a Internet como una herramienta fundamental para la promoción de la escritura y la lectura de ficción entre los niños y adolescentes.

"Para nosotros, Internet es una herramienta multiplicadora: sirve para promocionar títulos y para que se contacten entre los mismos lectores y con los autores de libros que admiran. Se crea un vínculo muy rico entre autores y lectores", observó María Fernanda Maquieira, editora de Alfaguara Infantil y Juvenil.

Muy contrario a lo que suele indicar el imaginario, la Web, los blogs y las redes sociales, como Twitter y Facebook, son los espacios donde los chicos se encuentran, recomiendan libros y comparten opiniones sobre las historias que leen.

En el último año, por ejemplo, la saga Crepúsculo, de Stephenie Meyer, no sólo batió récords de ventas en las librerías y on line, sino que también produjo otro fenómeno que trascendió las fronteras de las estrategias comerciales en la Web. En Facebook existen varias páginas argentinas destinadas a los fans de esta novela. Miles de seguidores de todas partes del mundo son miembros de estos sitios, en los que comparten sus opiniones, sugieren blogs para leer, además de fotos y videos de sus personajes preferidos.

"Con Crepúsculo hay un mundo paralelo. Los lectores se autoconvocan, organizan concursos y participan de foros que ellos crean", describió Maquieira. Sobre la base de éste y otros casos, la editora sostuvo que "la Web no anula la lectura de libros ni la reemplaza; al contrario, suma lectores".

Leandra Zampino, jefa de publicidad del Grupo Editorial Planeta, coincidió con Maquieira sobre esta idea. "Las redes sociales acercan a los lectores a conocer libros y sus escritores", dijo.

También el año pasado, en pleno boom de las historias de vampiros, el Grupo Planeta reeditó Crónicas vampíricas , una colección de cuatro libros en los que se basó la serie televisiva Vampire Diaries , producida por la Warner Bros., y su promoción fue a través de un micrositio web y las redes sociales.

Para la editorial, la experiencia superó sus expectativas. "Se creó una comunidad de cientos de usuarios que intercambiaban información sobre la colección y la serie. Hasta se armaron historias con los personajes, aparte de la original, y se recomendaron otros libros del estilo", recordó Zampino.

Antes de su llegada a las librerías, El símbolo perdido , de Dan Brown, fue el premio de un concurso on line organizado por Planeta, que convocó hasta 6000 usuarios, muchos de ellos adolescentes seguidores del best seller . Ahora, el micrositio del libro propone a los usuarios convertirse "en un experto en simbología".

Relatos paralelos

Mucho antes de que estallara el fanatismo por las historias vampíricas, Harry Potter , la heptalogía escrita por Joanne K. Rowling, generó sólo en Facebook 1400 páginas y más de 30.000 comunidades de seguidores. A partir de allí, los usuarios se invitan a distintos blogs destinados a compartir información sobre las novelas y continuar historias paralelas con sus personajes favoritos. En ellas, la escritura sigue en general el código de Internet: sin signos de puntuación, sin mayúsculas, algunas abreviaturas, la letra k cuando corresponde una q.

Con la obra del escritor John Ronald Reuel Tolkien, autor de El Señor de los Anillos , se produce un fenómeno similar. Hay más de 1400 espacios en Facebook que convocan a los admiradores del trabajo literario de Tolkien.

En el país, hace 16 años un grupo de jóvenes creó la Asociación Tolkien Argentina (ATA) para compartir su afición por este autor, comprender más en profundidad su obra y difundirla entre los jóvenes.

En 2000 recién crearon un sitio en Internet, con lo que se amplió significativamente la comunidad de esta agrupación, según explicó Emiliano Rodríguez Villegas, uno de los más antiguos miembros de ATA y administrador del espacio en Facebook.

En ese sitio, hay un foro donde se proponen temas y se suben textos escritos por los usuarios para compartir con otros.

Emiliano tiene 26 años y aseguró que desde el universo Tolkien "se entra en contacto con todo tipo de literatura".

En cuanto al uso de Internet, consideró que "es una cuestión clave", no sólo como medio de comunicación sino como medio de integración. Desde la página web, redes sociales y el foro, los lectores se convocan para asistir a eventos, en los que "más allá del tema Tolkien, compartimos otros gustos literarios".

La asociación tiene más de 200 miembros y el espacio en Facebook ya cuenta con 642 seguidores, la mayoría entre chicos de 20 a 30 años, según informó Emiliano. "Internet es una gran entrada a este universo, para abordar cuestiones literarias y captar socios", puntualizó el joven. Además, la ATA tiene filiales en el interior del país y organiza periódicamente encuentros de fanáticos en el mundo real, que realizan debates sobre "temas tolkienianos".

Silvia Barrojo


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Fiscalidad y mercado del libro electrónico (II)

19 ene 2010

Fiscalidad y mercado del libro electrónico (I)

Precio

Antonio María Ávila Álvarez, director ejecutivo de la Federación de Gremios de Editores de España, publica en el Boletín Económico de ICE un interesante artículo sobre el libro electrónico, poniendo sobre la mesa algunas de las cuestiones claves del desarrollo de este mercado y dejando claro que la miopía que en algunos casos padece el sector no es compartida por todos. Las conclusiones de Ávila Álvarez me parecen muy interesantes: no existe un entorno jurídico, económico y fiscal favorable para el desarrollo de este mercado, y mientras esto continúe así, difícilmente se va a asentar un mercado por muchas plataformas de comercialización que aparezcan.

Partiendo de un breve repaso a los diferentes tipos de contenidos con los que nos podemos encontrar en la maraña digital y de algunas definiciones, Ávila coloca al libro electrónico en su contexto actual y exige al e-reader tres características para ser designado como tal: utilización de tinta electrónica, gran capacidad de almacenaje y conectividad. Pero en lo que se centra más el artículo es en los problemas a los que se enfrenta el mercado del libro electrónico para asentarse, ese marco deficiente del que habla en sus conclusiones. En otro post hablaremos de los problemas de identificación o de la falta de madurez del mercado pero, como la actualidad manda, parece interesante empezar por un problema que parece en vías de solución, la fiscalidad.

Tal y como denuncia el artículo, a pesar de todas la definiciones que hacen prevalecer el contenido frente al formato, para Hacienda los libros electrónicos no gozan de la reducción al 4% del IVA con la que si cuentan los libros tradicionales. El hecho de que, pocos días después de la publicación del artículo, el Ministerio de Cultura anunciase que los libros electrónicos tendrán también el IVA reducido, nos da una idea de lo rápido que cambia el panorama. Ahora hay que esperar que esta reducción se vea reflejada en el precio final del e-book.

Este anuncio fue realizado por la ministra en la presentación del proyecto Enclave de la Biblioteca Digital Hispánica. Enclave permite el acceso a través de la plataforma de la BDH a documentos digitalizados con derechos de autor propiedad de las editoriales colaboradoras, convirtiéndose así en un punto de acceso a la compra de estos documentos. Por ahora, han colaborado noventa editores con mil trescientos títulos de los que aun no están disponibles todos. El proyecto en si es muy interesante, una plataforma única de acceso a la información bibliográfica de todos los documentos digitales de nuestro patrimonio dependiendo la forma de acceso de los derechos; lo que el lengua común vendría a ser un buscador de libros electrónicos. Pero el hecho de que este tipo de iniciativas tengan que partir desde la administración pública nos da una idea de la inmadurez del mercado.

Como decíamos, uno de los problemas que afectan al mercado del libro parece solucionado acercándonos un poco a ese marco favorable del que habla Ávila Álvarez. Obviamente os recomiendo el artículo, al que vamos a coger de excusa para centrar un poco el debate sobre el mercado editorial electrónico.


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