28 may. 2011

EL LIBRO ELECTRÓNICO DEL SIGLO XIX


26 may. 2011

Una torre de Babel de libros e idiomas


25 may. 2011

TIPÓGRAFO DIGITAL


24 may. 2011

DIEZ COSAS QUE NUNCA DEBES HACER EN INTERNET

Cada vez pasamos más y más tiempo conectados, ya sea en el trabajo, en casa, o en la calle, gracias a los teléfonos inteligentes y a las conexiones 3G. Visitamos continuamente nuestro correo, nuestro perfil en Facebook o escribimos tweets de forma compulsiva. No está de más repasar un decálogo de lo que nunca deberíamos hacer para que nuestra navegación sea más segura:

1. No actualizar el navegador
Los navegadores como Internet Explorer, Safari o Firefox, son la puerta de entrada a Internet. Muchos hackers se han especializado en crear virus para estos programas. Y casi siempre, la respuesta de las empresas creadoras de este software ha sido la misma: lanzar una actualización para afrontar estos problemas. Si no actualizamos nuestro navegador , estaremos cometiendo un imprudencia.

2. Tener un antivirus desfasado
Comprar un antivirus, instalarlo en nuestro ordenador y no actualizarlo es como comprarse un coche y no echarle gasolina: algo absurdo. Al igual que ocurre con los navegadores, los anitivirus van renovando sus bases de datos continuamente para combatir nuevas amenazas. Las actualizaciones suelen ser licencias que cuestan una determinada cantidad de dinero al año o al mes. Merece la pena rascarse el bolsillo e invertir en la seguridad de nuestro equipo informático.

3. Abrir o descargarse un archivo de procedencia desconocida
Los archivos tipo "te quiero" o "Megan Fox desnuda" que podemos recibir en nuestro correo electrónico, casi siempre son virus. Y más, si estos archivos son ejecutables (con la extensión .exe). Lo más sensato que podemos hacer es no ejecutarlos ni descargarlos en nuestro disco duro.

4. Tener la misma contraseña en varias webs
Se trata de un error muy común: utilizamos la misma contraseña para acceder a nuestro correo electrónico y a nuestras cuenta en Twitter o Facebook . Lo hacemos porque es más sencillo recordar un solo password que diez. Pero en el caso de que un hacker se haga con nuestra única contraseña, estaremos perdidos. Así que lo más recomendable es crear una contraseña diferente para cada sitio.

5. No vigilar lo que hacen los niños en Internet
Aunque Internet pueda ser una fantástica herramienta para que los niños aprendan y se entretengan, también puede convertirse en un gran riesgo para ellos. Páginas de pornografía, de contenido violento o pederastas que acechan en páginas de chat o en servicios de mensajería instantánea, tipo Messenger, pueden poner en peligro salud psíquica y física. Así que es mejor controlar a qué páginas pueden acceder mediante programas de control parental, como Windows Live Protección Infantil, que ofrece de manera gratuita Microsoft.

6. No controlar la privacidad en redes sociales
Una fotografía en la que se nos vea en una situación comprometida y que haya sido publicada en Facebook, puede arruinar nuestra vida laboral y social. Una mala configuración de privacidad en esa misma red social (por ejemplo, que permitamos a todo el mundo acceder a nuestro muro, y no sólo a nuestros amigos) puede hacer que nos espíen o vigilen sin que tengamos conocimiento. Siempre es recomendable ajustar la privacidad de las redes sociales de la forma más restrictiva posible (sólo permitir el acceso a nuestras publicaciones de nuestros amigos, impedir el etiquetado de fotografías con nuestro nombre, etc…).

7. No borrar el rastro de la navegación
Cuando navegamos, dejamos un rastro por cada página que visitamos. En primer lugar, en el historial de nuestro navegador. En segundo, en las cookies que se han ido almacenando en nuestro disco duro. Las dos se pueden evitar utilizando la opción de navegación privada y borrando las cookies almacenadas en nuestro equipo o desactivando la opción de permitir el acceso a nuevas.

8. Realizar compras o acceder a datos bancarios desde un acceso Wi-Fi público
Dos cosas que jamás hay que hacer en un ordenador de un cibercafé o con un aparato de nuestra propiedad conectado a una red Wi-Fi pública: revisar el estado de nuestra cuenta corriente a través de la web de nuestro banco, o realizar una compra con una tarjeta de crédito en internet. Los ordenadores públicos (los de una biblioteca, una universidad o un cibercafé, por ejemplo) suelen ser uno de los objetivos favoritos de los delincuentes para instalar programas que detectan las claves secretas tecleadas en ellos. Los puntos Wi-Fi públicos pueden estar "pinchados", de tal forma que cualquier dato que enviemos desde nuestro ordenador o teléfono inteligente sea registrado en un tercer ordenador que pertenezca a un hacker.

9. No fijarse en el protocolo HTTPS de páginas web
Las páginas en las que se efectúan cobros o las de bancos, suelen estar cifradas con el protocolo HTTPS. Para saber si una web pertenece a ese grupo, tan sólo hay que fijarse en la barra de direcciones de nuestro navegador. Si la dirección empieza con "https", es que es segura. Las páginas de bancos que no contengan este protocolo, suelen ser webs clonadas para engañar a los usuarios y poder robarles los datos personales, en una práctica denominada "phising".

10 Fiarse del spam
El correo electrónico no deseado (también conocido como spam) suele estar formado por ofertas increíbles en medicamentos, propuestas de negocio o empleo muy jugosas o, incluso, de matrimonio. Responder o caer en alguno de estos engaños puede ser fatal para nuestra economía. Por ejemplo: últimamente están de moda los e-mails de mujeres rusas que buscan un matrimonio concertado en España. Si respondemos a ese mail, nos contestará una supuesta mujer que nos pedirá dinero para pagarse el billete de avión hasta nuestro país o para poder conseguir una serie de papeles. Todo es una mentira. Lo único que ganaremos será un disgusto por haber perdido nuestros ahorros.


http://espanol.news.especiales.yahoo.com/vidamovil/post/post/es_vidamovil/136/Diez-cosas-que-nunca-debes-hacer-en-Internet.html

22 may. 2011

Bienvenidos al Booksurfing


Los eBooks llegan a las escuelas de Provincia con el plan "Aula Digital"


¿Publicidad en los libros?


Proyecto para la Biblioteca de Estocolmo

biblioteca-estocolmo
Parece parte de alguna obra de ciencia-ficción pero en realidad es el proyecto para una biblioteca en Estocolmo realizado por la Escuela de Arquitectura de París La Seine.



Un diseño bastante interesante y futurista que en principio te da la sensación de desaprovechar mucho espacio, pero luego cobra sentido cuando ves que todo el muro derecho es una gran librería separada en varios niveles … seguramente no apto para lectores con vértigo.



Más información e imágenes

http://features.cgsociety.org/story_custom.php?story_id=5097

21 may. 2011

La Biblioteca y la Escuela / Alfonso Reyes


Google Search Globe


El sueño de todos los libros, gratis, para todos / Por Robert Dar

20 may. 2011

MARTÍN LUTERO


    000-Portada del libro-Illustrations of the life of Martin Luther 1862- Pierre Antoine Labouchère Martín Lutero (1483 –1546) nació en Eisleben, Alemania, fue un teólogo, fraile católico agustino y reformador religioso alemán, en cuyas enseñanzas se inspiró la Reforma Protestante. Inauguró la doctrina teológica y cultural denominada luteranismo e influyó en las demás tradiciones protestantes. Su exhortación para que la Iglesia regresara a las enseñanzas de la Biblia, impulsó la transformación del cristianismo y provocó la Contrarreforma, como se conoce a la reacción de la Iglesia Católica Romana frente a la Reforma protestante. Sus contribuciones a la civilización occidental fueron más allá del ámbito religioso, ya que sus traducciones de la Biblia ayudaron a desarrollar una versión estándar de la lengua alemana y se convirtieron en un modelo en el arte de la traducción. Su matrimonio con Catalina de Bora el 13 de junio de 1525 inició un movimiento de apoyo al matrimonio sacerdotal dentro de muchas corrientes cristianas. Más información en: ENLACE y ENLACE He localizado en Internet Archives un libro en inglés titulado Illustrations of the life of Martin Luther (Ilustraciones de la vida de Martin Lutero), editado en 1862, escrito por Jean Henri Merle d’Aubigné e ilustrado con 12 preciosos grabados de las pinturas de Pierre Antoine Labouchère. ENLACE Veamos la portada del libro y las 12 láminas del mismo, para ver el titulo pasen el cursor sobre la imagen, para ampliar pulsen sobre ellas. http://www.odisea2008.com/

19 may. 2011

El McDonald's de los libros


El futuro del libro ya se debate entre la industria tecnológica


DISEÑO. SEGUN EL DIRECTOR DE LA FERIA DE FRANKFURT, SOBRE 7000 STANDS, 1900 TIENEN PRODUCTOS TECNOLOGICOS.
La invención del libro es como la de la rueda o la cuchara, perfecta, no se puede mejorar”. Así, parafraseando a Umberto Eco, Gottfierd Honnefelder –presidente de la Asociación Alemana de Editores y Libreros– arrancó su discurso de apertura en la Feria de Frankfurt. Una feria que desde la señalética y cartelería publicitaria contradice a Eco. Se le opone desde el marketing, con un espacio publicitario enorme dedicado al Frankfurt Sparks, el lugar para pensar el futuro de la industria editorial, que no es el de la cuchara. De esta manera, el mayor encuentro para la compraventa de derechos de autor, hace pie en la producción de contenidos y en el cruce de plataformas y formatos que ya se vive en los medios.



Otro negocio.



Un experimentado editor que lleva casi 40 años viniendo a Frankfurt emparenta este cambio con la llegada de los agentes literarios, con las charlas de catálogo que reemplazaron hace rato a las puramente literarias de los años 70. Los cócteles se vuelven cada vez más aburridos, aunque ahora se puede hablar de chiches nuevos casi todos los días. El omnipresente iPad y su rival de Amazon, el Kindle, tienen sólo en los pasillos de esta feria más de 25 dispositivos que les hacen competencia. De los tamaños y precios que se busque. Un lápiz gigante que lee en audio partituras, textos e imagenes. Una compañía que, por si no fuera suficiente con el cine y la tevé, ahora presenta sus libros en 3D (¡libros que llevan una cámara y una pantalla adosada!) y una batería de ofertas infantiles, como el “ebookincolor”, que una firma taiwanesa ofrece a los chicos amantes de los cuentos. Es para chicos de 3 a 8 años.



Con todo, la iniciativa Sparks habla más del futuro que del presente. Los números son claros. Según Juerguen Boos, el director de la feria, aquí hay 1900 stands, sobre 7000, que tienen algún producto tecnológico. Pero el mercado es muy pequeño. “Esperamos que el año que viene supere el 6 por ciento”, dice Caroline Vogel, quien con su escasamente literario título de project manager tiene la misión de guiar una visita de dos horas a través de los stands con gadgets , dispositivos móviles y compañías de software que se entremezclan con las editoriales en kilómetros y kilómetros de pasillos atestados de gente que viene a hacer negocios y no a comprar libros para leer. Una de las ofertas más recurrentes se relaciona con el iPad. Compañías de todo tipo y tamaño ofrecen a las editoriales aplicaciones, soporte técnico y hasta alojamiento en sus servidores para vender sus productos. Ipublish, una de las grandes, permite tener la cantidad de títulos que uno quiera, en el formato que sea y la plataforma que se elija, por un costo de 5 dólares mensuales por título.



Una alternativa o un socio para los nuevos medios de distribución electrónica, Apple Store, Android Market, Amazon, Barnes & Noble, Adobe, Google Edition...



Miguel Sobek, un desarrollador argentino que presentó en Frankfurt la versión digital del best seller El Gran Libro del Dragón , a la venta en todo el mundo en 5 idiomas a través del App Store de Apple, dice que los editores deben entender que todo cambiará muy rápido. “Los que se esfuercen e inviertan para reinventar el libro, den herramientas novedosas a los autores y usen inteligentemente las nuevas formas sociales de difusión, tendrán un lugar privilegiado”, sostiene Sobek. Y hacia eso apunta el Sparks, a que la industria editorial y la tecnológica puedan juntarse. Pero ese es un camino espinoso para algunos. Y lo dejó claro el titular de los editores alemanes. “Sería un escándalo que todo el saber del mundo quedara en manos de una empresa, que podría abrir y cerrar esa puerta del saber cuando quisiera”, dijo haciendo referencia a Google.



Pero claro, Google también está aquí, con un gran stand en la feria. Y por cierto, sus técnicos y especialistas tienen casi tantas citas como los editores y agentes literarios. Y dicen haber logrado 10 mil socios editoriales fuera de los Estados Unidos. Simon Morrison, al frente de la delegación que vino a Alemania, avisa que pronto saldrá el Google Edition y muestra que ellos están aquí trabajando con editores que se acercan a Google. El tema legal va por otro lado. Es obvio que todo cambia, pero la pelea es por quién llevará la batuta. ¿Las tecnológicas? ¿Las editoriales? Estas últimas ya no niegan el impulso del libro electrónico, pero quieren imponer el ritmo, llevar la batuta. Unos hablan de revolución y otros de ampliación de horizontes. Por suerte nadie ha dicho aquí que las historias se mueren, eso sí sería el Apocalipsis. Tal vez el mercado cambie de actores, pero ese nunca fue un problema para el lector.



http://www.clarin.com/sociedad/futuro-debate-industria-tecnologica-editorial_0_350965087.html

18 may. 2011

CONSTRUIR LA BIBLIOTECA DE BABEL


Por: Arq. Antonio Toca Fernández
"El universo (que otros llaman la biblioteca) se compone de un número indefinido -y tal vez infinito- de galerías hexagonales, con vastos pozos de ventilación en el medio, cercados por barandas bajísimas. Desde cualquier hexágono se ven los pisos inferiores y superiores: interminables. La distribución de las galerías es invariable. Veinte anaqueles, a cinco largos anaqueles por lado, cubren todos los lados menos dos; su altura, que es la de los pisos, excede apenas la de un bibliotecario normal. Una de las caras libres da a un angosto zaguán, que desemboca en otra galería, idéntica a la primera y a todas. A izquierda y a derecha del zaguán hay dos gabinetes minúsculos. Uno permite dormir de pie; otro, satisfacer las necesidades finales.Por ahí pasa la escalera espiral, que se abisma y se eleva hacia lo remoto. En el zaguán hay un espejo, que fielmente duplica las apariencias. Los hombres suelen inferir de ese espejo que la biblioteca no es

infinita (¿si lo fuea realmente, a qué esa duplicación ilusoria?) yo prefiero soñar que las superficies bruñidas figuran y prometen el infinito..."

Intentar construir lo imposible ha sido una de las tentaciones más antiguas de la humanidad, la torre de Babel es la primera referencia de esta desmesurada ambición. Construir hasta los límites de la razón parece haber sido una necesidad para algunos personajes históricos; sin embargo, este impulso desmedido produjo las pirámides, la Gran Muralla, etc.Hay numerosos ejemplos de referencia a la arquitectura en la obra de Jorge Luis Borges y, sin duda, una de las más claras y precisas es su relato sobre "La biblioteca de Babel". En ella se extienden los límites espaciales hasta abarcar el universo entero; la biblioteca ocupa todo el universo.En la biblioteca propuesta por Borges encontramos una racionalidad que rebasa las necesidades puramente literarias y se aporta, con minuciosa precisión, la detallada descripción de sus componentes arquitectónicos. No existe otra obra de ficción que intente hacer de la arquitectura el centro -el

protagonista- del relato.No es este un sueño desdibujado; por el contrario, la lúcida pesadilla se describe con la precisión de un experto, de un arquitecto. La red de galerías aloja, con notable acierto, los anaqueles de libros; quedan libres solo dos lados de cada hexágono, en donde se localizan los espacios de interconexión. La circulación vertical entre las galerías se resuelve con una escalera en espiral que ocupa el centro de cada seis hexágonos. No se dan detalles de su sistema constructivo, pero resulta notable cómo se soluciona -intuitivamente- el problema fundamental del peso de los libros de los anaqueles, reuniéndolos en un eje estructural común.Es curioso que, además de su indiscutible prestigio como uno de los más grandes creadores de la escena literaria mundial, Borges tuviera un enorme talento como arquitecto. Si la afirmación parece exagerada, bastaría releer algunos de sus relatos para caer en la cuenta de la gran

importancia que concedía al espacio construido.

Una biblioteca para la obra de J.L. BorgesLa importancia de la obra de Borges merece, al menos, un lugar donde ubicarla espacialmente; en lugar de las estatuas convendría proponer, para enaltecer su memoria, la construcción de una biblioteca dedicada a su trabajo y a albergar las obras -los libros- a los que dedicó su vida.La perfecta biblioteca, la que albergaría todo lo que él y todos los escritores del pasado y del futuro pudieran escribir, ha sido descripta con toda fidelidad en su lúcido y genial relato. El universo es un infinito edificio que es recorrido por solitarios cuyo destino final es irrelevante: lo importante son los libros.Bastarí a encontrar alguna institución dispuesta a promover esta tarea para poder convertir en realidad esta formidable ficción.La propuesta que se presenta en el dibujo -que es una fiel reproducción de la descripción que Borges hizo de la biblioteca de Babel- es un intento que pretende poner límites a esta

magnífica utopía; un tributo construido a su obra, acercando los límites de la ficción a los de la realidad.

http://www.bibliotequera.blogspot.com/






17 may. 2011

EL SERVICIO DE REFERENCIA DIGITAL. EJEMPLO DE FUNCIONAMIENTO DE WEB CONTACT CENTER SOFTWARE

Una empresaria busca información de cómo comenzar un negocio. No quiere desplazarse a la biblioteca y desde casa accede a su página web, donde encuentra un icono que dice "apriete aquí para hablar con un bibliotecario" . Así lo hace y a continuación se le ofrece la posibilidad de enviar un correo electrónico, abrir una sesión de chat o que el bibliotecario le devuelva la llamada. Elige chatear.




Se le pide información que la identifique: su nombre y dirección de correo, número de carné de biblioteca, etc. Una vez ya conectada recibe un mensaje de bienvenida. Si el bibliotecario está ocupado se le ofrecerá la posibilidad de conocer mejor otros servicios, es lo que se denomina "páginas de espera" (pages on hold), de manera que la biblioteca le puede ofrecer un conjunto de urls o información que envía directamente a su navegador mientras espera. En otros casos también se ofrece fondo musical.



El software redirecciona a una cola la petición recibida, de acuerdo con las normas que la biblioteca haya diseñado y brinda también al bibliotecario la posibilidad de recuperar mensajes ya creados para responder directamente a preguntas generales. Este mensaje preconfigurado ha de contener siempre fórmulas de cortesía y ha de acabar preguntando si necesita más información.



Dado que la pregunta que la empresaria ha formulado es más específica, se le responde que busque en una base de datos pertinente, con lo que el bibliotecario comienza así una sesión de navegación compartida, o control remoto. El profesional manejará la pantalla y el ratón de la usuaria, mostrándole los pasos a seguir y, si tiene dificultades a la hora de realizar la búsqueda en la base de datos, el bibliotecario puede elegir la posibilidad de formulario compartido (form share) de manera que vea qué términos está introduciendo ella.



Una vez satisfecha la necesidad de información, el sistema enviará automáticamente a la usuaria una trascripción de toda la consulta, con la conversación mantenida en el chat al completo y las urls, así como una copia a la biblioteca para su archivo y análisis estadístico. El software también genera informes con datos como el número total de sesiones, tiempo medio de respuesta, preguntas por área temática, etc.



Extracto


García Delgado, Purificación. El servicio de referencia digital. El profesional de la información, v.12, Nº 4, julio-agosto 2003.

http://www.bibliotequera.blogspot.com/

16 may. 2011

Incunables y otros libros que conquistan a los coleccionistas


 
María Jesús Burgueño



Desde que Gutenberg inventara la imprenta allá por 1450 se llama incunable a cada uno de los ejemplares de las tiradas de las ediciones europeas fechadas antes del día 1 de enero de 1501. Lo más habitual es que éstas alcanzaran los trescientos ejemplares, aunque también conocemos otras muchas que no superaban el centenar. Los talleres españoles tuvieron que luchar en un primer momento con la agresiva competencia exterior que copaba todos los temas, especialmente los litúrgicos. Estos ejemplares únicos adquieren un valor incalculable para los coleccionistas.



Las primeras ediciones conocidas eran muy cortas y no tenían el atractivo de los manuscritos miniados por lo que los trabajos más lujosos precisaban de la mano experta de los pintores que una vez impreso el texto iluminaban las hojas con orlas que enmarcaban el contenido o miniaban las capitulares que previamente habían previsto los impresores dejando el espacio requerido. En los libros de música se dejó en blanco el espacio necesario para incorporar las notas a mano; en el caso de las estampas éstas se logran con el grabado xilográfico. El primer libro impreso en España con ilustraciones es de 1480, se trata del Fasciculus temporum de Werner Rolewinck, del taller de Alfonso del Puerto y Bartolomé Segura.
En 2009 la Biblioteca Nacional de España mostró públicamente unas 120 obras, seleccionadas entre las más de 2.500 adquisiciones realizadas en los últimos cinco años, a través de las que se muestra el incremento de las distintas colecciones con piezas de diferentes épocas y formatos. Entre éstos había algunos incunables como uno de Antonio de Nebrija fechado en 1498 y adquirido por 90.000 euros; un incunable de 1486 producido en Hijár (Teruel) y caracterizado por ser uno de los pocos que se conserva impreso con caracteres hebreos; una pequeña agenda con las anotaciones de Edgar Neville, un portulano manuscrito de 1570, el retrato de Erasmo de Rotterdam realizado por Durer, o las cartas de amor escritas por Juan Rulfo a Liliana… entre otras piezas de especial interés.



Exlibris, un valor añadido
Julián Martín Abad, Jefe del Servicio de Manuscritos, Incunables y Raros de la Biblioteca Nacional, indica las características, en las que hay que fijarse para determinar la calidad de la obra y así poder invertir con total seguridad en un magnífico ejemplar. “Cada ejemplar -señala- forma parte de la tirada de una edición y por ello transmite el mismo texto que los restantes ejemplares de esa tirada y es por lo mismo igual a ellos, pero tal igualdad no implica identidad absoluta”.

El paso del tiempo también ha incorporado datos nuevos a cada ejemplar que suma o resta valor histórico y económico al libro con signos específicos de posesión en forma de exlibris, elementos foráneos, nombres de sucesivos poseedores, anotaciones de quién y por qué fue leído, existiendo además ejemplares mutilados y otros magníficamente conservados, etc. Las obras de estas características se pueden encontrar en el mercado con un valor que ronda los 6.000€. Este es el caso del ejemplar de Paulus Venetus, Summularum Logicae. Venezia, Johannes Emericus de Spira, de 1495, con anotaciones manuscritas en los márgenes que se vendió en una sala madrileña de subastas. “Son las historias mil, comenta Martín Abad, que permiten añadir a su noticia, los calificativos de único, raro, curioso y esencial para determinada investigación.”


Isabel la Católica, Hernando Colón… Los primeros coleccionistas


Los impulsores del coleccionismo

La reina Isabel la Católica llegó a poseer una biblioteca muy completa, adquiría libros impresos en latín, castellano y francés de temas muy variados tanto religiosos, jurídicos, históricos, lingüísticos, poesías o narraciones épicas para añadir a su colección de manuscritos. Otro gran coleccionista de libros impresos, sobre todo extranjeros, fue Hernando Colón que aspiraba a reunir una biblioteca universal que constase de los libros publicados en su tiempo en todas las lenguas y materias, de los que se conserva una tercera parte en la Biblioteca Colombina de la Catedral Hispalense.



La Biblioteca del Escorial

Destaca la colección que atesoró Felipe II en El Escorial a la que donó su biblioteca particular y a la que añadió los mejores ejemplares del momento en el orbe conocido. Esta biblioteca perdió unos 4.000 códices en el incendio de 1671 y en la actualidad cuenta con más de 5.000 manuscritos y 40.000 impresos de los que unos 600 son incunables.


Imprentas y talleres en España

La primera imprenta española parece que se instaló durante el reinado de Enrique IV de Castilla en 1472, cerca del Alcázar de Segovia, estando al frente de dicha diócesis Juan Arias Dávila que se trajo desde Roma al tipógrafo Juan Parix, pero será en el reinado de los Reyes Católicos cuando se desarrolle la imprenta en España. En Sevilla se imprimen obras en los talleres de los llamados Compañeros Alemanes favorecidas especialmente por la Reina Isabel y dirigidas fundamentalmente a la divulgación de temas religiosos.


Algunos de los talleres más interesantes se formaron en torno a las Universidades de Alcalá de Henares, Salamanca y Valladolid. En Alcalá se establece el polaco Estanislao Polono conocido sobre todo por la impresión de Vita Christi de Ludolfo de Sajonia, el Cartujano y traducida por Ambrosio Montesinos (1502, un año después del periodo incunable) que influyó decisivamente en la espiritualidad de San Ignacio de Loyola. Otros talleres importantes fueron los de Miguel de Eguía y Juan de Brocar. La figura del Cardenal Cisneros en Alcalá representa, además de la fundación de la Universidad, un papel fundamental en el desarrollo de la imprenta y el impulso motor de uno de los maestros tipógrafos más importantes de la historia de la imprenta como fue Arnao Guillén de Brocar cuya obra cumbre fue la Biblia Políglota Complutense en 1514 (por lo que no se considera incunable, aún con más razón cuando se sabe que se culmina en el año 1517), en ella fundió magistralmente los tipos latinos, griegos y hebreos. Para poner en marcha este proyecto Cisneros contrató un equipo internacional.


Muchos de los redactores eran conversos del judaísmo. En esta localidad alcalaína dominaron los textos informativos, pragmáticos, religiosos, teológicos, filosóficos y lingüísticos, también destacan los libros dedicados a las matemáticas y a la medicina. En este sentido podemos destacar una Bula dictada por Alonso de Fonseca, Obispo de Burgo de Osma, impresa por Arnao Guillén de Brocar en 1498, que se adjudicó en 3.750€ en una sala de subastas española hace unos años. Este maestro de la imprenta llegó a trabajar muy estrechamente con Antonio de Nebrija responsable de la Gramática castellana, primera en esta lengua y también la primera codificación mundial de una lengua no clásica. Fue impresa en Salamanca el 18 de agosto de 1492 y un ejemplar se conserva en la Biblioteca Nacional.


Señas de identidad

Los italianos eran especialistas en editar libros litúrgicos pero también en los talleres españoles se imprimieron unos magníficos ejemplares promovidos directamente por el autor y a iniciativa de los mercaderes de libros, generalmente los propios libreros, que eran también los editores. Los temas impresos eran muy variados, los más tardíos fueron los de medicina. En 2003 en la sala Durán los coleccionistas tuvieron la oportunidad de admirar un raro ejemplar del que sólo se conocía uno similar en España guardado en la Biblioteca Capitular Colombina de Sevilla, se trataba de una de las ediciones más raras sobre demonología de las que se tiene noticia de Jacobus de Clusa, De valore et utilitate missarum pro defunctis celebratarum, acompañado del tratado de Johannes de Mechlinia, Determintio utrum perfecta Dei opera possint impediri dsaemonis malitia, Heidelberg, Henricus Knoblochtzer, 1493, se ofreció en 9.000€ y las pujas elevaron su precio a 11.000€. También en la misma sesión se subastó un mapa de Claudio Ptolomeo de 1482, grabado sobre madera y con pleno colorido, del que sólo existen tres ejemplares completos en la Cosmografía de Ulm y que se remató en 16.000€. Los talleres españoles se especializaron en textos de contenido gubernativo relacionados con la administración local. Los textos promovidos por la Corona solían ser históricos con propósito político. Un año antes en una sala catalana se vendió por 8.500€ un ejemplar de la primera edición de la Regla de San Benito de 1499 publicada en Montserrat. Una de las aportaciones más interesantes de los talleres tipográficos fueron el importante número de traducciones que se llevaron a cabo permitiendo la divulgación de la religión y la cultura a través de textos filosóficos y de la antigüedad clásica. En 1489 se realiza una segunda impresión de Opus de Laudibus Sanctorum Venezia, Georgius Arrivabenus, donde se recopilan los sermones del franciscano Robertus Caracciolus en latín y en lengua vulgar, uno de estos ejemplares se adjudicó en Durán en su mismo precio de salida de 2.250€.


Portada, marcas, caja, erratas y registros

La portada, el colofón, la marca tipográfica, la caja de escritura, la fe de erratas y el registro son de gran interés para el estudio de los incunables. Lo habitual es que el soporte sea el papel, pero también utilizaban el pergamino, explica Julián Martín Abad, o los dos materiales para confeccionar libros, así por ejemplo se puede observar en algunos misales donde para el espacio dedicado al Ordinario de la Misa se empleaba el pergamino ya que era la parte más usada y debía de estar preparada para resistir. El pliego de papel constituye la unidad de composición, cuando se dobla el pliego, las páginas aparecerán perfectamente ordenadas en forma de cuaderno (unidad de estructura). Si examinamos al trasluz las hojas de papel se puede descubrir cuál es la dirección de los corondeles (la huella dejada por los hilos de alambre transversales que cada dos o tres centímetros sujetaban a los puntizones en la tela o cedazo con que se fabricaba cada pliego de papel), también aparecen las marcas de agua o filigrana. Si se trata de pergamino podemos detenernos a observar cual es la parte correspondiente al pelo y a la carne para poder saber cómo se ha plegado. Son habituales tres formatos: en folio, en cuarto y en octavo.
Letras y modelos


Los primeros libros impresos se escriben con diseños góticos que se asemejan a los modelos manuscritos. Para los textos litúrgicos que debían de leerse a distancia se usaba la letra de forma o textura muy vertical y angulosa. Para los tratados teológicos, filosóficos, jurídicos y médicos, se utilizaba la letra de suma o rotunda que es menos angulosa. Y la letra bastarda con características locales se empleaba para los textos en lenguas vulgares. También se encuentran textos con letra romana o redonda que procede de la minúscula carolina. En el siglo XVI en Italia aparece la letra cursiva o itálica para los textos de la antigüedad clásica en pequeños volúmenes. En España se prefirió la letra redonda o romana. En diciembre de 2002 Durán subastó con un precio de salida de 5.000€ un pergamino de 1493 a la romana, restaurado con letra gótica a cinco tamaños y grabado del autor al final que se remató en 6.000€. En 1475 se emplea en España la letra gótica con signos de identidad diferenciada con respecto a otros talleres extranjeros.



En las ediciones más primitivas, comenta Martín Abad, nos podemos topar directamente con el comienzo del texto, sin título alguno, con el íncipit (existen repertorios de comienzos de texto para identificar obras de muy variadas materias). En el final del texto nos encontraremos con el éxplicit, que nos ofrece la información imprescindible sobre el autor y el título. También en el colofón pueden aparecer los datos tipográficos. En cuanto a las portadas -aclara- fueron varias las soluciones adoptadas hasta llegar a una auténtica portada, según lo que actualmente entendemos por tal.



Los impresores españoles solían proteger el arranque del texto manteniendo delante una hoja en blanco. En el recto de la primera hoja aparece un título abreviado (puede estar en latín aunque el texto esté en lengua vulgar) o un nombre de autor al lado de una ilustración xilográfica (la más habitual la marca del librero-editor y en algún caso la del impresor). La sala Soler y Llach vendió por 4.200€ un incunable de Antoninus Florentinus Summa theologica, Strassburg, Johannes (Reinhard) Grüninger de 1496 con encuadernación de época y texto con capitulares iluminadas y exlibris del embajador alemán en Viena (1876-1926).


Los textos de muchas ediciones se presentan en octavo y hasta en treintaidosavo, con doble columna y textos destacados por el tamaño o el diseño de la letra, rodeado de un minucioso comentario. “Hasta el siglo XVII no nos encontraremos con textos parcelados en párrafos, construidos mediante el punto y aparte, añade Martín Abad, por lo que dentro de la línea habrá pequeños espacios en blanco, equivalentes a unas pocas letras, previstos para que el iluminador incluyese un calderón, claramente un signo de división y una invitación a realizar una pausa en la lectura. También hay que tener en cuenta que el impresor empleará frecuentemente otro signo de pausa que tomó del libro manuscrito: una barra inclinada.”


Con todas las páginas

A la hora de adquirir un ejemplar hay que tener la seguridad de que adquirimos el libro completo para lo cual hay que conocer su procedencia y la fecha; así por ejemplo si procede de Venecia y es de 1499 o posterior podemos saber que era habitual el empleo de la paginación o que en Italia se numeraban las columnas de los textos jurídicos de gran tamaño o que sólo algunos impresores consideran como unidad de lectura todo el texto que el lector tiene ante sus ojos cuando abre el volumen, formado por las dos páginas y que un ejemplar de una edición está formado por uno o más cuadernos. Pero, para hacer más sencilla la tarea, Martín Abad nos indica algunas pistas que los impresores dieron al problema: “una primera solución fue ofrecer un registro de palabras al final, es decir, una secuencia, vertical u horizontal, de la palabra inicial de cada pliego y, dicho más claramente, se ofrecen las palabras (una o más) con que comienzan las páginas del recto de las hojas de la primera mitad de cada cuaderno. Es fácil deducir que, ordenada esa primera mitad del cuaderno, quedaba automáticamente ordenada la segunda mitad. Después de 1485 encontramos otra modalidad de registro: se indica la sucesión de los cuadernos ofreciendo la secuencia de letras utilizadas como signaturas tipográficas acompañada de una nota que indica el número de pliegos de que consta cada signatura.”



Ladrones de libros

El robo de libros y documentos es después del de piezas de arqueología el que presenta mayor incidencia, y se suelen producir en centros religiosos y bibliotecas. El aumento de la demanda de objetos artísticos y la proliferación de pequeñas ferias y mercados donde se comercializan estos objetos en España y países vecinos facilita la circulación de estas piezas que hasta hace poco sólo tenía interés para un círculo muy reducido de eruditos. Estos actos delictivos suelen ser protagonizados por pequeñas bandas especializadas con un bajo nivel organizativo, no violentas, con antecedentes y reincidentes en hechos y delitos similares. Tienen un somero conocimiento de las piezas que van a sustraer y se mueven sólo por su valor crematístico.



“La Guardia Civil trabaja activamente controlando el mercado, comenta Félix Ruiz, Portavoz de esta Institución, en las salas de subastas suele haber un buen equipo de profesionales que además de valorar la pieza también se preocupan de sus antecedentes aunque no siempre comprueban su procedencia. No obstante -añade- suelen acceder a las listas de objetos robados y desaparecidos que les facilitan tanto la Policía como la Guardia Civil. En muchas ocasiones son las propias casas de subastas y anticuarios los que nos avisan de la entrada de alguna pieza de dudosa procedencia -afirma- aunque esto no siempre es así…, en todos los gremios hay gente honrada y otros que no lo son”.



Hay que recordar algunas de las recuperaciones más importantes realizada por la Guardia Civil. En la operación Biblión iniciada en marzo de 2008, a raíz de un robo cometido en la Real Biblioteca del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial (Madrid) donde fue sustraído un mapa desplegable de un tratado sobre cosmografía y expediciones geográficas, fechado en 1537 y editado en Basilea (Suiza). La Guardia Civil pudo recuperar unos meses después 67 documentos históricos que habían sido sustraídos en diversas bibliotecas de varias provincias españolas. Mapas y tratados cartográficos de los siglos XVI y XVII entre los que se encontraban varios Ptolomeos. En esta ocasión para mutilar las hojas de los libros el detenido utilizaba cuters que camuflaba entre sus objetos personales. Posteriormente las sacaba de la biblioteca ocultas en dobles fondos artesanales que él mismo confeccionaba.



Otra de las intervenciones interesantes la Guardia Civil recuperó doce incunables que fueron robados de la Biblioteca Conciliar del Seminario de San Julián de Cuenca. Todos estos ejemplares habían sido depositados en una prestigiosa sala de subastas de Madrid para ser vendidos. La operación se inició, explica Ruiz, cuando hace unos meses el Grupo de Patrimonio Histórico de la Guardia Civil detectó la aparición de un gran número de incunables en distintas salas. Aún no se ha terminado el número exacto de ejemplares que faltan. En esta labor de recuento está trabajando personal del Grupo Especial de la Guardia Civil junto al del Seminario. Por el momento ha habido una detención, se trata de una persona de la misma ciudad de Cuenca que había sido fichada en 1981 por el robo de mapas antiguos en la Biblioteca Nacional de Madrid. Con esta detención la Guardia Civil no da por finalizada la operación ya que durante las investigaciones, añade Félix Ruiz, se ha detectado la sustracciones de otros ejemplares del fondo de la biblioteca del Seminario y de la biblioteca de la Catedral de Cuenca y se está investigando en otras bibliotecas.



En estos últimos años se han recuperado algunos de los mejores incunables de nuestra historia como “Introducciones Latinae” de Nebrija (1486) que sirvió de modelo para la elaboración de la primera gramática española y fue dedicado a la Reina Isabel la Católica. Existe otro ejemplar en la Biblioteca Nacional que fue robado de una casa–palacio de Villacarriedo (Cantabria) y la Guardia Civil pudo recuperar este incunable gracias a un catálogo de venta de libros antiguos publicado por un librero de Barcelona. También del Monasterio de Montserrat cinco ciudadanos israelíes robaron tres manuscritos en hebreo y dos libros incunables en latín; la Guardia Civil les apresó apenas cometieron el delito, en este caso por la buena memoria del monje archivero que ya había denunciado otro robo. En el Museo diocesano de La Seu dÚrgell (Lleida) el Códice denominado “Comentarios al Apocalipsis del Beato de Liébana y Libro de Daniel” fue sustraído por dos encapuchados que rompieron el cristal de protección y rociaron con aerosol los ojos de la encargada, cinco meses después se recuperó en la consulta de un psiquiatra de Valencia que lo tenía escondido en un armario entre medicamentos. Esta persona llegó a cortar una página del libro para ofrecerla como muestra a posibles compradores y todavía no ha sido encontrada. También en esta actuación se intervino un cantoral del s.XVI, sustraído del museo Etnográfico de Ripio (Girona) y desafortunadamente otro cantoral del Monasterio de Santa María de Estany (Barcelona) ha sido subastado en Londres y adquirido por un librero alemán que arrancó las páginas y las vendió sueltas.

Las primeras imprentas europeas

Hacia 1460 varias ciudades alemanas ya disfrutaban de imprentas pero la buena nueva llegó rápidamente a otras localidades europeas. La primera imprenta en Italia se estableció en un convento de Subiaco, cerca de Roma, dirigida por dos discípulos de Schöffer. El primer impresor ingles fue William Caxton un mercader en paños que se aficionó a la literatura y se convirtió en un experto traductor. En los Países Bajos no se tiene la certeza de cuál fue el primero pero se cree que fue en Utrecht, el impresor belga Colard Mansión, de Brujas es el más famoso. Hasta 1470 no se estableció en Francia una imprenta como tal, a su cabeza estaban los alemanes Freiburger, Gering y Krantz. En España todo apunta a que Juan Parix de Heidelberg imprimió en Castilla, concretamente en Segovia, en 1472 las actas de un sínodo celebrado en esta ciudad. En Barcelona y Zaragoza hacia 1473 trabajaron Enrique Bótel (de Sajonia), Juan Plannk (de Salzburgo) y Pablo Hurus (de Constanza), en el mismo año en Valencia hubo otro taller financiado por Jacobo de Vitzlant. También se abrieron imprentas en las ciudades universitarias de Salamanca, Sevilla y Alcalá de Henares.

http://www.revistadearte.com/2010/09/14/incunables-y-otros-libros-que-conquistan-a-los-coleccionistas/