29 jul. 2010

LA DESVENTAJA SENTIMENTAL DEL LIBRO DE PAPEL Y EL LIBRO ELECTRÓNICO

GRANDES ESCRITORES QUE NUNCA OBTUVIERON EL PREMIO NOVEL

15 jul. 2010

El bibliotecario en su caverna






Manuel Erice escribía hace poco acerca del periodismo y cómo sobrevivir a la revolución de este oficio. Conforme leía el artículo, encontraba, como ya es habitual, más coincidencias entre este oficio y los bibliotecarios, por varias razones que intentaré argumentar al hilo de las palabras del propio Erice.
Citando a Vittorio Sabadin y su libro «El último ejemplar del New York Times», en el que describe la imagen de «hombres de mediana edad, impermeable y sombrero» que rebosaban los vagones del metro en hora punta con la cartera en la mano primero, y con el periódico en el bolsillo años más tarde, y cómo hoy se estarían convirtiendo en hombres -y mujeres- absortos en sus móviles o en cualquier otro dispositivo digital, en busca de las últimas noticias, en texto, en foto y ya también en vídeo.
Los cambios tecnológicos van tan deprisa que apenas se ha asentado un mito, surge otro que lo derrumba como un castillo de naipes y así, ahora vemos como el mismísimo uso tradicional de internet a través del pc se ve desbordado por otros soportes que no obligan al usuario a estar atado a la oficina o su casa para trabajar o estar informado.
Esta es la realidad que Erice describe, y es la misma realidad que una y otra vez leemos a través de los informes y noticias que nos llegan (porque nos llegan, ya no las buscamos).
Y sin embargo los líderes, los gestores de nuestras bibliotecas siguen sin darse cuenta cuando estamos exactamente ante la misma situación. ¿Cuantas bibliotecas se han puesto las pilas y ofrecen la versión móvil de su web?, ¿cuantas bibliotecas han superado la preeminencia de lo textual para ofrecer información multimedia? Parece mentira que llevemos ya tanto tiempo hablando de los cambios tecnológicos y de comportamiento de los usuarios y veamos tan pocas evidencias en las webs de las bibliotecas y en la oferta de sus productos y servicios. Acostumbrados a las normas, nos limitamos a respetarlas, pero no a innovar. ¿Cuantas bibliotecas han cambiado los tradicionales pcs que atan a la mesa al personal, por portátiles o dispositivos móviles? En algunos casos hasta se ve como una excentricidad!!!
Dice Erice que los periodistas tras obras como la de Francis Pisani («La alquimia de las multitudes»), entre otros, al menos han aprendido a pensar otra vez en el lector. ¿Qué nos falta a los bibliotecarios para volver a pensar en el lector? Ideas no nos faltan, baste el último post de Fernando Juárez en biblioblog "donde siempre, como nunca"
Hace falta que realmente nos lo creamos, porque estoy convencida de que lo que nos falta son ganas de llevarlo a cabo, por un insano conformismo profesional. Seguimos con Erice:
"Hemos empezado a salir de esa caverna en la que una maldita combinación de decadencia del modelo tradicional, conformismo profesional y creciente exigencia del consumidor, nos acabó encerrando en una suerte de traicionero letargo, como encarcelados en nuestro propio mito platónico".

"Como en la alegoría del autor de «La República», el drama de los periodistas (léase bibliotecarios) ha sido -sigue siendo aún- similar al de los prisioneros de la caverna, encadenados de tal guisa que son incapaces de girar la cabeza, y por eso no contemplan sino las sombras de los objetos que se proyectan en la pared de la cueva."


Esa es la clave de nuestro problema, nos encontramos ante la misma limitación a la hora de volver a nuestros orígenes, a la auténtica misión del bibliotecario. Es difícil, y costoso, pero tendremos que llegar a reconocer TODOS que el lector puede y debe ser un agente activo, no solo con sus comentarios sobre nuestros productos y servicios sino también participando como uno más en la propia elaboración de los contenidos. Al menos en los soportes digitales, no es suficiente ni podemos contentarnos con ofrecer información, por muy enriquecida que la presentemos (Opac social, productos como Syndetics, conexión con servicios de google, etc.).
"Estamos obligados a abrir nuestro buzón interactivo, a analizar todo aquello que los usuarios son capaces también de aportar. Debemos acudir a toda velocidad a espacios como las redes sociales, esas enormes plazas públicas donde millones de personas se comunican y comparten experiencias, opiniones, fotografías, vídeos... "
Que Internet aporta inmediatez, frescura, estilo directo, ya lo sabemos, pero... estamos convencidos de que es eso lo que queremos? ¿que no podemos seguir dando la espalda a estas evidencias que otros profesionales con los que últimamente se nos compara tanto, están siendo capaces de ver, asimilar y actuar en consecuencia?
Como dice también Erice, "los periodistas, (los bibliotecarios), no están muertos, aunque si están en vías de extinción... sólo si no hacemos nada. Están muy malheridos, pero tienen cura".
Solo que hay que reconocer:

•las bondades y las numerosas posibilidades que ofrecen los nuevos soportes, y por tanto su enorme capacidad para complementar el tradicional ejercicio de este maravilloso trabajo.
•Que las condiciones tecnológicas permiten contar de otra manera, introducir lenguajes audiovisuales, engendrar nuevos productos y servicios sobre los que nuestros usuarios podrán opinar al instante.

•Que espacios de concepción posmoderna como las redes sociales o los blogs pueden convertirse en espacios de comunicación y fuentes de información.
•Tenemos la capacidad de mejorar nuestro trabajo, de hacerlo más completo, de satisfacer al usuario antes, más y mejor. Y debemos aprovechar la oportunidad.
•Que nosotros, con estas nuevas herramientas podemos determinar cuántos usuarios atraemos. Y podemos medir con exactitud qué les interesa y cuánto les interesa.
"Sobre los periodistas (bibliotecarios) de carne y hueso recae una amenaza en forma de cierres, reducciones de plantilla y disminución de sueldos, como efecto devastador de una doble crisis que mina nuestro ánimo, desactiva nuestros esfuerzos y hace más inútiles nuestros sacrificios. Pero quizá ha llegado la hora de dejar a los editores (gestores) que resuelvan los problemas del negocio y de volver a centrarnos en una labor que nunca debimos abandonar".
Los bibliotecarios, las bibliotecas, tienen cura, también, si llegamos a creernos TODOS que hay que salir de las cavernas y actuar y ya!! Si el futuro está en nuestras manos, ¿a que estás esperando?

FUENTE

14 jul. 2010

El nombre de la rosa: Best-Seller con múltiples lecturas



Seamos sinceros: no es común que público y crítica coincidan en sus gustos. Novelas que en los últimos veinte años se han convertido en auténticos superventas, convirtiéndose en fenómenos mediáticos, han sido vilipendiadas por la prensa especializada o, en el mejor de los casos, ignoradas sistemáticamente. Los pilares de la tierra, de Ken Follett, ha sido acusada de ser demasiado efectista (los consabidos cliffhangers constantes en cada final de capítulo no son del gusto de la crítica, aunque el público los adore en literatura, cine y televisión); El código Da Vinci, de Dan Brown, de no ser congruente y de tener una prosa simplista; la saga Harry Potter, de J. K. Rowling, de no ser original y de estar basada en otros libros que no acredita; la saga Crepúsculo, en fin, de ser una literatura juvenil de muy baja calidad. El público, no obstante, no atiende a estas razones, y todos estos libros y series de libros se convirtieron en su día en auténticos movimientos de masas. Algunos lo siguen siendo. Han sido adaptados al cine (la obra de Ken Follett es la excepción, por ahora), han hecho correr ríos de tinta en prensa especializada (o no), Internet, etc., y han pasado a formar parte del imaginario popular actual. Le guste o no a los críticos.


No es habitual, por tanto, que crítica y público coincidan. La novela El perfume, de Patrick Süskind, publicada en 1985, lo consiguió parcialmente, aunque no ha estado exenta de malas críticas. Críticas que, en cualquier caso, no fueron unánimes. Nada comparable, desde luego, al gran best-seller bien valorado por la crítica por excelencia de los últimos años, El nombre de la rosa, del italiano Umberto Eco. Esta novela, publicada en 1980, sigue, treinta años después de su publicación, estando de actualidad. Dudo mucho, por ejemplo, que los libros de la saga Crepúsculo vayan a perdurar tanto en el tiempo: Eco, que más que escritor es un teórico literario, escribió una obra que está más allá de modas pasajeras (en el caso mencionado, los populares vampiros), y construyó una novela casi redonda en la que, según el lector, se habla de una cosa… o de otra totalmente distinta.

Para el lector menos ducho, El nombre de la rosa es una novela detectivesca ambientada en la Edad Media. Esto es indudablemente cierto: la trama de la novela, en la que Guillermo de Baskerville y su inseparable Adso de Melk se introducen en una abadía italiana plagada de misterios, no tiene nada que envidiarle a algunas de las novelas más lúcidas de este género. Guillermo de Baskerville no es, evidentemente, más que un proto-detective, dado el contexto histórico, pero se reconocen en él muchos rasgos que luego encontraremos en los grandes referentes literarios de este tipo de literatura.



Pero El nombre de la rosa es mucho más, y al menos hay que mencionar otras dos lecturas diferentes alejadas del género detectivesco. En primer lugar, la novela es un pequeño tratado sobre la religiosidad de la época que hace especialmente hincapié en los movimientos heréticos que, aparecidos desde el mismísimo interior de la Iglesia Romana, se expandieron por gran parte de Occidente, convirtiéndose en todo un problema para el Papado debido a que su diferente concepción del cristianismo, seguramente más cercana a la de los primeros cristianos que a la del poder eclesiástico medieval, amenazaba con poner en jaque a la supremacía espiritual del Santo Padre en vastas extensiones de tierra por toda Europa.

Una tercera lectura se puede extraer de la novela: Umberto Eco, tras actuar como novelista en cuanto a la trama y como historiador y sociólogo en cuanto al contexto, no puede sino introducir elementos propios de la disciplina de la que es especialista, la semiótica, en el desarrollo de los acontecimientos. Desde el mismo título, muy significativo, Eco deja bien clara su intención de no elaborar una novela al uso, plana y sin sustancia, y durante cientos de páginas nos sumerge en un lenguaje polisémico, repleto de imágenes sensoriales e intelectuales. Asimismo, se adentra en los símbolos propios de la cultura de la época, heredera de la Antigüedad Clásica (aunque a alguno de los personajes de la novela esto no les resulte adecuado). Estamos ante una novela que es un tres en uno, lo que permite que sea releída una y otra vez hasta conseguir desvelar todos los misterios que contiene, lo que seguramente explique su inmensa e incansable popularidad.

13 jul. 2010

Ecoedición y sostenibilidad


7 jul. 2010

LA BIBLIOTECA LIBRE



Muchas cosas buenas pueden surgir del conflicto huelgario de la UPR. Entre ellas los intercambios en Twitter que se alimentan de lecturas, comentarios y reflexiones. Entre estas reflexiones surge la angustia del problema económico que enfrentaban, enfrentan y ahora con más razón enfrentarán los recursos de información en la UPR y cómo podríamos contribuir a solucionarlo.




Les presento Biblioteca Libre, un proyecto que surge a raíz de nuestras conversaciones entre compañeros en Twitter y la idea de mi amiga y hermana @myrnalee. De inmediato con entusiasmo comenzamos a contribuir todos los que conversamos en (#mafiavirtual), un hashtag jocoso que creamos para que todos pudiésemos seguir a cualquier hora los comentarios de todos.



Biblioteca Libre, es un wiki que trata de “proveer recursos de información de contenido abierto”. El propósito es que cada uno de los que deseen participar aporten desde su área de experiencia de manera que podamos abarcar la mayor cantidad de temas.



Es un proyecto que apenas comienza y que estará en un beta constante con transformaciones y cambios a medida que aumenten la cantidad de recursos. Por lo tanto, apreciamos comentarios y voluntarios que deseen participar. Le colocamos el logo que surge con el hashtag jocoso con el que nació como un tributo. Un colega a quién aprecio mucho me expresó preocupación con el logo porque piensa que le resta seriedad a un proyecto serio, y lo es, por lo que lo escuché preocupada. Es por esto que hago la salvedad.


6 jul. 2010

DEL GOLPE A LA CARICIA

GOOGLE AVANZA CON SU RED SOCIAL

4 jul. 2010

LA RAE INCLUYE EL TÉRMINO "LIBRO ELECTRÓNICO"


3 jul. 2010

LA CRISIS LLEGA A LAS BIBLIOTECAS NORTEAMERICANAS

2 jul. 2010

SECUELAS DEL TERREMOTO DE CHILE